Los precios del petróleo encaran el tramo final de la semana con firmeza, apoyados por la ausencia de avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán. Según Justin Low, todavía no hay una fecha clara para una segunda ronda de conversaciones en Pakistán, lo que mantiene viva la incertidumbre en torno al conflicto y al control del estrecho de Ormuz.
Irán mantiene una postura dura y rechaza sentarse a negociar mientras continúen las amenazas y el bloqueo naval estadounidense. En la práctica, Teherán exige que Washington retire esa presión antes de aceptar nuevas conversaciones. La situación, por tanto, sigue bloqueada.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró ayer que tiene “todo el tiempo del mundo” para resolver el conflicto, alejándose del tono inicial, cuando llegó a sugerir que la crisis podría cerrarse en “cuatro o cinco semanas”. Sin embargo, ya han pasado nueve semanas y no hay señales claras de progreso.
Trump también apuntó contra el liderazgo iraní, al que describió como dividido y desorganizado. Según su versión, esa falta de cohesión interna en Teherán estaría dificultando cualquier acuerdo. A su juicio, Irán está retrasando las negociaciones porque “no saben con quién están hablando”.
El mercado parece interpretar que Trump intenta construir un relato que le permita declarar una victoria política, aunque la realidad sobre el terreno sigue siendo mucho más compleja.
Mientras el bloqueo diplomático se prolonga, el mercado del crudo vuelve a mostrar nerviosismo. El Brent sube un 0,6%, hasta los 105,70 dólares, mientras que el WTI avanza un 0,3%, hasta los 96,16 dólares.
La recuperación semanal es significativa. El Brent acumula una subida cercana al 17% y el WTI avanza alrededor de un 16%. Los operadores empiezan a descontar que el conflicto podría enquistarse más de lo previsto, con implicaciones directas sobre la oferta energética mundial.
Lo llamativo es que, pese al repunte del petróleo, la renta variable no ha sufrido un deterioro equivalente. El S&P 500 apenas cae un 0,3% en la semana, mientras que el Nasdaq retrocede solo un 0,1% tras la última sesión.
Esta resistencia resulta relevante si se tiene en cuenta que las bolsas venían de marcar nuevos máximos históricos la semana pasada. De momento, los inversores parecen dividirse entre dos visiones: quienes ven un riesgo creciente para la economía global y quienes prefieren mirar más allá del conflicto, confiando en que tarde o temprano llegará algún tipo de acuerdo.
La divergencia entre un petróleo cada vez más tensionado y unas bolsas todavía tranquilas es el punto clave. Si el conflicto se prolonga, esa desconexión difícilmente podrá mantenerse indefinidamente.
Por ahora, el mercado espera. Pero cuanto más se alargue el bloqueo entre Washington y Teherán, más probable será que el petróleo empiece a trasladar presión a la inflación, los márgenes empresariales y las expectativas de crecimiento global.