La administración estadounidense sostiene que el reciente repunte del petróleo podría revertirse relativamente rápido si se logra neutralizar la capacidad de Irán para amenazar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Según explicó el secretario de Energía, Chris Wright, el objetivo militar es eliminar la capacidad de Teherán para atacar petroleros y restablecer el flujo normal de energía desde el Golfo.
El conflicto ha provocado una fuerte tensión en los mercados energéticos. El petróleo estadounidense se ha situado por encima de los 91 dólares por barril, mientras que el Brent supera los 92 dólares. Al mismo tiempo, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos ha escalado hasta unos 3,46 dólares por galón, reflejando el impacto inmediato del conflicto en los consumidores.
Según Wright, la prioridad es garantizar que el petróleo, el gas natural y otros productos energéticos puedan volver a circular con normalidad por la región. El secretario afirmó que las fuerzas estadounidenses están reduciendo progresivamente la capacidad de Irán para lanzar ataques con misiles y drones contra buques.
El responsable energético estadounidense aseguró que el bloqueo no debería prolongarse demasiado tiempo. En su opinión, el problema podría resolverse en cuestión de semanas. Como señal de cierta normalización, señaló que un gran petrolero consiguió recientemente atravesar el estrecho sin incidentes.
Ante la subida del precio de la gasolina, también ha vuelto al debate la posibilidad de utilizar la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos. Sin embargo, Wright sugirió que por ahora no es necesario recurrir a esa herramienta.
El Gobierno estadounidense considera que el problema actual es principalmente logístico —la dificultad de transportar el crudo hacia refinerías en Europa y Asia— más que una falta estructural de oferta. No obstante, dejó claro que la reserva estratégica podría utilizarse si las interrupciones del suministro se prolongan.
El mensaje de Washington intenta tranquilizar a los mercados: el shock energético sería temporal y se resolvería cuando se restablezca la seguridad en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los inversores suelen ser escépticos ante este tipo de previsiones en pleno conflicto geopolítico.
Para los mercados financieros, la variable clave seguirá siendo el nivel del petróleo. Mientras el crudo permanezca en la zona de 90-100 dólares, el impacto sobre inflación y política monetaria será manejable. Si el conflicto se prolonga y el petróleo supera claramente esos niveles, entonces sí podríamos ver consecuencias más profundas en crecimiento económico, inflación y bolsas.