El repunte del petróleo por encima de los 100 dólares por barril se ha convertido en el principal motor de los mercados en las últimas semanas. Según explica Joy Wiltermuth, el conflicto con Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y el temor a interrupciones en el suministro energético han provocado un fuerte flujo de capital hacia el crudo, especialmente por parte de inversores particulares que buscan aprovechar el rally.
Sin embargo, mientras los pequeños inversores persiguen la subida del petróleo, las grandes instituciones financieras empiezan a preguntarse qué ocurrirá cuando el conflicto se estabilice. El debate en Wall Street ya no es solo cuánto puede subir el crudo, sino qué sectores del mercado podrían beneficiarse en el próximo ciclo.
Uno de los vehículos más utilizados por los inversores para apostar por el petróleo ha sido el ETF United States Oil Fund (USO), que replica los movimientos diarios del crudo estadounidense. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, el petróleo y el ETF USO han subido cerca de un 46%, una cifra muy superior al comportamiento de la renta variable.
En el mismo periodo, el ETF que replica el S&P 500 ha caído alrededor de un 3,5%. El contraste entre ambos activos refleja claramente cómo los inversores han buscado refugio en la energía mientras aumentaba la incertidumbre geopolítica.
Además, los flujos de capital han sido contundentes: el fondo USO ha recibido cerca de 1.000 millones de dólares en apenas nueve sesiones, mientras que los fondos vinculados al S&P 500 han registrado fuertes salidas de dinero.
Algunos estrategas creen que el mercado del petróleo ya está descontando un conflicto relativamente limitado en el tiempo. Los contratos de futuros con vencimientos más lejanos cotizan a precios inferiores, lo que sugiere que los operadores esperan una moderación del crudo cuando la tensión geopolítica disminuya.
Desde Wells Fargo Investment Institute, Paul Christopher sostiene que los inversores deberían aprovechar las correcciones bursátiles para volver a aumentar exposición a renta variable, pero reduciendo peso en energía y rotando hacia otros sectores.
Entre los sectores que podrían beneficiarse en el próximo ciclo menciona especialmente:
Estos sectores seguirían beneficiándose de un crecimiento económico sólido y del impulso estructural que está generando la inversión en inteligencia artificial.
En Europa, algunos gestores consideran que el posicionamiento estratégico es incluso más claro. Según Seth Meyer, responsable global de gestión de carteras de clientes en Janus Henderson Investors, la tesis de inversión dominante sigue siendo la de “bank and tank”.
Esta idea combina dos grandes tendencias que están marcando el continente:
Para Meyer, estas dos áreas seguirán siendo los grandes beneficiarios del nuevo ciclo económico europeo, independientemente de la evolución inmediata del conflicto en Oriente Medio.