El oro ha recuperado de nuevo el nivel psicológico de los 5.000 dólares por onza, en una sesión marcada por el aumento de la incertidumbre geopolítica y financiera a nivel global. El movimiento se produce tras varias jornadas de elevada volatilidad en los mercados de materias primas.
Según recoge el medio original MarketWatch, dos factores han actuado como catalizadores del repunte. Por un lado, la contundente victoria electoral de los conservadores en Japón, con un programa orientado a un mayor estímulo fiscal. Por otro, un informe de Bloomberg que apunta a que China estaría instando a sus bancos a reducir la exposición a deuda pública estadounidense.
Ambos acontecimientos han presionado a la baja al dólar, un movimiento que suele favorecer al oro, dada su tradicional relación inversa con la divisa estadounidense.
El índice dólar registró una caída cercana al 0,6%, lo que facilitó que los futuros del oro avanzaran más de un 1% y volvieran a situarse cómodamente por encima del umbral de los 5.000 dólares. Este nivel vuelve a consolidarse como referencia clave para el mercado en el corto plazo.
La plata, tradicionalmente más volátil, acompañó el movimiento con una subida superior al 3%, reflejando un renovado apetito por los metales preciosos en un entorno de mayor aversión al riesgo y dudas sobre el crecimiento global.
El comportamiento conjunto del oro y la plata sugiere que el mercado vuelve a buscar refugio en activos reales, en un contexto donde las tensiones geopolíticas y los movimientos de grandes bancos centrales siguen marcando el tono.
Con el oro de nuevo por encima de los 5.000 dólares, la atención del mercado se centra ahora en si este nivel logra consolidarse o si, por el contrario, la elevada volatilidad seguirá dominando el corto plazo en el segmento de metales preciosos.