El reciente repunte del petróleo por la escalada del conflicto en Oriente Medio ha vuelto a situar el foco del mercado en el sector energético. Según un análisis recogido por el medio original CNBC, la última vez que el crudo superó de forma sostenida los 100 dólares por barril fue en marzo de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania.
Durante aquel periodo, que se extendió aproximadamente hasta julio de ese mismo año, el comportamiento de las bolsas mostró un patrón claro: las compañías energéticas dominaron el mercado mientras muchos valores ligados al consumo o al crecimiento sufrían fuertes caídas.
Entre marzo y julio de 2022, cuatro de los cinco valores con mejor comportamiento dentro del S&P 500 pertenecían al sector energético. Entre los principales ganadores destacaron:
La lógica detrás de este comportamiento es sencilla: cuando el precio del petróleo sube con fuerza, los beneficios de las compañías vinculadas a la producción o refinado de energía tienden a mejorar rápidamente.
En el lado opuesto del mercado se situaron las compañías más expuestas al consumo discrecional o a sectores sensibles al ciclo económico.
Entre los peores valores durante aquel periodo destacaron:
El motivo principal fue el impacto indirecto del petróleo caro en la economía. Un aumento fuerte del precio de la energía suele presionar la inflación, reducir el poder adquisitivo de los consumidores y elevar los costes operativos de muchas empresas.
En sectores como el turismo o el transporte, además, el encarecimiento del combustible puede afectar directamente a los márgenes.
La subida del petróleo vuelve a estar en el centro del mercado tras la escalada de tensiones en Oriente Medio y el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte energético del mundo.
Los futuros del WTI llegaron a superar los 119 dólares por barril en las últimas horas antes de moderarse tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible desescalada del conflicto.
Si los precios del crudo se mantienen elevados durante un periodo prolongado, algunos analistas consideran que el patrón observado en 2022 podría repetirse, con el sector energético liderando el mercado mientras otras áreas más sensibles al ciclo económico quedan rezagadas.
La historia reciente muestra que cuando el petróleo supera los 100 dólares el liderazgo del mercado suele cambiar. El capital tiende a desplazarse hacia el sector energético y hacia compañías vinculadas a materias primas.
Si el crudo vuelve a consolidarse por encima de ese nivel, es probable que veamos una rotación sectorial similar a la de 2022, con energía y defensa destacando frente a sectores cíclicos más sensibles al consumo.