La plata vivió otra sesión de alta volatilidad después de que un informe apuntara a que Rusia habría ofrecido a Estados Unidos un paquete económico que incluiría, entre otras medidas, una posible vuelta al sistema de liquidación en dólares. La reacción fue inmediata: el precio pasó de alrededor de 85 dólares por onza a tocar mínimos cercanos a 74 dólares en las primeras horas de negociación asiática, antes de recuperar parte del terreno perdido.
En los últimos años, la plata —al igual que el oro— se ha beneficiado de la tendencia de varios países a diversificar reservas fuera del dólar, especialmente tras la congelación de activos rusos en 2022. La narrativa de desdolarización, junto con la búsqueda de activos tangibles en un entorno inflacionario y de incertidumbre geopolítica, impulsó un rally extraordinario.
El metal llegó a marcar máximos cercanos a los 121 dólares a finales de enero. Incluso tras la reciente corrección de aproximadamente un tercio, la rentabilidad acumulada en doce meses ronda el 138%, y en lo que va de 2026 sigue mostrando avances de doble dígito.
El mercado de la plata ha mostrado una intensa actividad especulativa, especialmente en Asia. Con posiciones largas acumuladas tras el fuerte rally, cualquier noticia que sugiera una relajación de tensiones o menor impulso hacia la desdolarización puede desencadenar tomas de beneficios rápidas y agresivas.
Además, la posibilidad —aunque no confirmada oficialmente— de un deshielo entre Rusia y Estados Unidos y avances en el conflicto de Ucrania reduciría parte del riesgo geopolítico que ha servido de soporte al repunte de los metales preciosos.
En definitiva, más que un cambio estructural confirmado, la caída refleja lo volátil que se ha vuelto el mercado de la plata: con precios en niveles históricamente elevados y una fuerte carga especulativa, cualquier titular puede generar movimientos desproporcionados.