El nuevo cruce de hostilidades entre Israel e Irán vuelve a mantener al mercado del petróleo en estado de tensión. Según Norbert Rücker, responsable de Economía e Investigación de Próxima Generación en Julius Baer, el conflicto en Oriente Medio sigue poniendo a prueba el equilibrio regional y la posibilidad de una resolución diplomática.
La política de alto voltaje en la zona mantiene nerviosos a los inversores, especialmente por dos riesgos inmediatos: posibles daños colaterales sobre infraestructuras energéticas y un deterioro de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Aun así, Julius Baer subraya que, por ahora, no se ha producido una escalada total.
El petróleo está reaccionando con volatilidad porque el mercado interpreta que el equilibrio del conflicto vuelve a estar en revisión. Las últimas hostilidades no solo elevan el riesgo geopolítico, sino que también complican la relación entre Estados Unidos e Israel y reducen el margen de maniobra diplomático.
Sin embargo, Julius Baer destaca un punto importante: pese a los enfrentamientos militares de las últimas semanas, el bloqueo negociador entre Washington y Teherán no ha derivado todavía en una ruptura completa. La ausencia de una escalada a gran escala puede verse como una señal relativamente tranquilizadora.
La idea central es que el riesgo de escalada tiende a reducirse con el tiempo, porque los costes económicos, militares y políticos aumentan para todas las partes implicadas.
Más allá del ruido geopolítico, el mercado del petróleo está mostrando cierta capacidad de resistencia. Según Julius Baer, varios buques atravesaron el estrecho de Ormuz durante el fin de semana, lo que indica que el comercio no está completamente paralizado.
La entidad observa un mayor grado de pragmatismo comercial, reflejado en acuerdos bilaterales entre vendedores del Golfo y compradores, principalmente asiáticos. La lógica es sencilla: cuando los precios están elevados, el incentivo económico para mantener los flujos de petróleo es muy alto.
Por eso, aunque las hostilidades actuales pueden aumentar la cautela a corto plazo, Julius Baer considera probable que los tránsitos por Hormuz sigan creciendo gradualmente. El petróleo, en última instancia, tiende a encontrar vías para llegar desde los vendedores hasta los compradores.
Julius Baer estima que el déficit del mercado petrolero está más cerca del 5% que del 10%, gracias a varios factores: los flujos parciales por Hormuz, las rutas alternativas y cierta destrucción de demanda provocada por los precios altos.
Ese margen permite al mercado absorber parte de la disrupción utilizando inventarios hasta finales de año. El escenario bajista para el mercado sería una interrupción comercial duradera, pero no es el escenario central de la firma.
El escenario base de Julius Baer sigue siendo una relajación gradual, con una dinámica parecida a la observada a comienzos de los años ochenta y con la posibilidad de algún tipo de acuerdo posterior entre Estados Unidos e Irán.
Aunque la situación actual exige vigilancia, Julius Baer mantiene una visión prudente sobre el petróleo. La firma reconoce que la tensión puede sostener la prima geopolítica en el corto plazo, pero no modifica su escenario de fondo.
Su expectativa es que los precios del crudo tiendan a bajar más allá del verano, siempre que no se produzca una escalada total ni daños relevantes sobre la infraestructura energética regional.
La lectura para mercado es que el petróleo seguirá siendo un factor de volatilidad inmediata, pero no necesariamente un catalizador estructural de precios mucho más altos si el comercio por Hormuz continúa reabriéndose de forma gradual.
Para los inversores, el mensaje es claro: la tensión en Oriente Medio justifica cautela, pero mientras no haya una interrupción duradera del suministro, el mercado del crudo puede terminar normalizándose progresivamente.