Europa Press
El petróleo vuelve a tensarse y el mercado arranca el día con más cautela. La aparente calma que había traído la tregua entre Estados Unidos e Irán empieza a resquebrajarse, y eso se está reflejando de inmediato tanto en el crudo como en el tono de las bolsas.
En las primeras horas de la jornada, el Brent, referencia en Europa, subía cerca de un 2% y se movía en torno a los 96,6 dólares por barril. Al mismo tiempo, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, avanzaba casi un 3%, hasta rondar los 97 dólares. El repunte devuelve al mercado una sensación ya conocida en las últimas semanas: cualquier deterioro en Oriente Próximo se traduce de forma casi automática en una nueva prima de riesgo sobre la energía.
La subida del crudo llega en un contexto de creciente desconfianza sobre el alto el fuego de dos semanas pactado entre Washington y Teherán. Las acusaciones cruzadas sobre posibles incumplimientos han devuelto al mercado a una posición mucho más defensiva, con el conflicto de Líbano y la seguridad regional otra vez en el centro del debate.
Desde la parte estadounidense, Donald Trump rechazó como falso el contenido de la propuesta iraní de diez puntos para negociar el final de la guerra. Por el lado iraní, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, denunció que varios compromisos del acuerdo marco habrían sido vulnerados incluso antes del inicio de las conversaciones previstas en Islamabad.
El mensaje del mercado es claro: la tregua existe sobre el papel, pero ya no se da por plenamente creíble. Y cuando la credibilidad se rompe, el petróleo reacciona antes que nadie.
A esto se añade otro factor delicado: la Guardia Revolucionaria iraní ha instado a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz a utilizar rutas alternativas ante el riesgo de minas en la vía principal. Ese punto es especialmente sensible, porque por esa zona pasa una parte crítica del comercio energético mundial. Aunque no implique un cierre formal, sí basta para elevar la tensión operativa y reforzar la presión sobre los precios.
Las bolsas asiáticas ya han recogido ese deterioro del sentimiento. Corea del Sur, Hong Kong, Shenzhen y Japón registraban descensos en la sesión, en una señal bastante clara de que el mercado vuelve a descontar un escenario más inestable. En Estados Unidos, pese al buen cierre de la jornada anterior, los futuros también apuntaban a una apertura moderadamente bajista.
Europa se mueve en la misma dirección. Las principales plazas del continente apuntan a caídas iniciales de entre tres y cuatro décimas, después del fuerte rebote visto en la sesión previa. En el caso del Ibex 35, el índice parte desde los 18.172 puntos, tras haber firmado el miércoles una subida del 4%, la mejor desde abril de 2025.
Eso deja una lectura bastante evidente: el mercado había celebrado la tregua, pero ahora necesita comprobar que realmente aguanta. Si las dudas aumentan, el rebote puede empezar a perder fuerza con rapidez, especialmente en los sectores más sensibles al petróleo, al transporte y al ciclo económico.
La clave inmediata vuelve a ser geopolítica. Mientras no haya señales sólidas de estabilidad, el crudo seguirá marcando el pulso y las bolsas europeas tendrán difícil consolidar una recuperación limpia y sostenida.
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