El precio del petróleo volvió a corregir con fuerza este lunes después de conocerse nuevos avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Según Europa Press, el barril de Brent, referencia en Europa, se situaba en torno a los 77,11 dólares, con una caída cercana al 3,7%, mientras que el WTI estadounidense retrocedía hasta la zona de los 73,36 dólares.
El movimiento se produce después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitiera una licencia temporal para autorizar durante 60 días la producción, entrega y venta de petróleo iraní. La medida forma parte del marco de negociación abierto entre Washington y Teherán en Suiza.
El mercado interpreta este paso como una señal de relajación en el frente energético. Si el crudo iraní vuelve a fluir con mayor normalidad, la presión sobre la oferta global podría reducirse, aliviando una parte importante de la tensión acumulada durante los últimos meses.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es el compromiso de mantener el tránsito libre y seguro por el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de energía. Aunque el tráfico todavía no ha recuperado plenamente la normalidad, la entrada de petroleros iraníes en los últimos días ha sido recibida como una primera señal de distensión.
Ormuz se había convertido en el principal foco de inquietud para los mercados, ya que por esta zona transita una parte muy relevante del petróleo y del gas consumidos a nivel global. Cualquier amenaza sobre ese paso marítimo tiende a trasladarse rápidamente a los precios del crudo.
La caída del petróleo supone un alivio para las expectativas de inflación, especialmente en Europa, donde el precio de la energía tiene un impacto directo sobre costes empresariales, transporte y consumo. Un Brent más bajo reduce la presión sobre los bancos centrales y mejora el margen para que los mercados mantengan un tono más constructivo.
Para las bolsas, la lectura inicial es positiva en sectores sensibles al coste energético, como aerolíneas, transporte, químicas, industria y parte del consumo. En cambio, el ajuste del crudo puede pesar sobre petroleras y compañías ligadas a exploración y producción si la caída se consolida.
El escenario, aun así, sigue dependiendo de la evolución diplomática. Si las negociaciones avanzan y Ormuz se normaliza, el crudo podría seguir perdiendo prima geopolítica. Si el proceso se bloquea, el mercado volvería a incorporar rápidamente riesgo de oferta.