El precio del petróleo ha reaccionado con fuertes caídas al anuncio de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, que contempla el fin de las hostilidades y la reapertura del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles para el comercio mundial de crudo y gas.
Según Europa Press, el barril de Brent, referencia en Europa, retrocedía más de un 4% antes de la apertura de las bolsas europeas, hasta situarse en torno a los 83,7 dólares, su nivel más bajo en dos meses. El WTI estadounidense también caía con fuerza, alrededor de un 4,6%, hasta la zona de los 80,9 dólares.
La clave del movimiento está en el Estrecho de Ormuz. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que el acuerdo con Irán incluye el levantamiento inmediato del bloqueo naval y la reapertura del paso, aunque la normalización completa llegaría tras la firma oficial del pacto, prevista para el viernes 19 de junio en Suiza.
El cierre de Ormuz había elevado notablemente la tensión en los mercados energéticos, al afectar a una ruta estratégica para el suministro global de petróleo y gas. La posibilidad de que el tránsito vuelva a normalizarse ha provocado una rápida reducción de la prima geopolítica incorporada al precio del crudo.
Aunque el ajuste es relevante, el Brent todavía se mantiene por encima de los niveles previos a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. Antes de la escalada, el crudo se movía cerca de los 72 dólares por barril, lo que indica que el mercado conserva aún una parte de la prima de riesgo.
Esto tiene lógica: el acuerdo reduce la tensión, pero todavía debe firmarse, ejecutarse y verificarse sobre el terreno. Además, la retirada de minas y la reapertura efectiva de Ormuz requerirán coordinación militar y garantías de seguridad para los buques comerciales.
Las bolsas asiáticas han recibido la noticia con fuertes avances. El Nikkei japonés subía alrededor de un 5%, el Kospi surcoreano avanzaba más de un 5,2% y la Bolsa china de Shenzhen ganaba más de un 3%. En Europa, los futuros apuntaban también a una apertura positiva, con subidas estimadas de entre el 1% y el 2%.
El alivio viene por tres vías: menor presión sobre la energía, menor riesgo de inflación importada y posible relajación de las expectativas de tipos de interés. Si el crudo consolida la caída, los bancos centrales tendrían algo más de margen para evitar un endurecimiento adicional de la política monetaria.