El precio del petróleo registra una fuerte corrección después de que Estados Unidos e Irán hayan confirmado la firma de un memorando de entendimiento que abre la puerta a una posible salida negociada del conflicto. Según Europa Press, el Brent, referencia en Europa, caía alrededor de un 3% antes de la apertura de las Bolsas europeas, hasta situarse en torno a los 77,1 dólares por barril, su nivel más bajo desde principios de marzo.
El movimiento también se trasladaba al crudo estadounidense. El WTI retrocedía cerca de un 3,2%, hasta rondar los 74,3 dólares por barril. La reacción refleja una rápida reducción de la prima de riesgo geopolítica que se había incorporado al mercado energético durante los últimos meses.
El memorando, según el relato de Europa Press, entraría en vigor con efecto inmediato. Como primer paso, Irán reabriría de forma inmediata el estrecho de Ormuz, mientras que Estados Unidos levantaría el bloqueo naval.
La importancia de Ormuz es evidente: por este enclave estratégico circula aproximadamente una cuarta parte del petróleo y del gas mundial. Su bloqueo desde el inicio de la guerra, a finales de febrero, había sido uno de los grandes factores de tensión para el crudo, que partía de niveles cercanos a los 72 dólares antes de la ofensiva militar contra Irán.
Las Bolsas asiáticas han recibido favorablemente la firma del memorando. El Nikkei japonés avanzaba cerca de un 1,8%, mientras que el Kospi surcoreano subía alrededor de un 2,6%. También la Bolsa china de Shenzhen registraba avances superiores al 1%.
La excepción era el Hang Seng de Hong Kong, que cedía más de un 2%. En Europa, los futuros apuntaban a ligeras caídas en la apertura, mientras que los futuros estadounidenses anticipaban subidas, con mejor tono relativo en el Nasdaq.
La caída del petróleo tiene una lectura relevante más allá del mercado energético. Si se consolida, puede reducir la presión sobre la inflación esperada y dar más margen a los bancos centrales para mantener o reforzar un discurso menos restrictivo.
El impacto es especialmente importante para Europa, más vulnerable a los shocks energéticos. Menor precio del crudo implica alivio para consumidores, empresas industriales, aerolíneas, transporte y sectores cíclicos. En sentido contrario, las compañías petroleras podrían perder parte del soporte que habían recibido por la prima geopolítica.
El movimiento favorece, en principio, a los activos de riesgo. Menor tensión en Ormuz, menor petróleo y menor presión inflacionista forman una combinación positiva para bolsas, especialmente para sectores penalizados por los costes energéticos.
Aun así, conviene no sobrerreaccionar. El acuerdo abre un periodo de 60 días para negociar los detalles de una paz definitiva, por lo que el mercado seguirá muy sensible a cualquier incumplimiento, retraso o declaración que cuestione la reapertura efectiva del estrecho.
Por ahora, el mensaje es claro: el petróleo descuenta una reducción del riesgo geopolítico, pero todavía no una normalización completa. La diferencia es importante.