El precio del petróleo vuelve a corregir con fuerza. Según Europa Press, el barril de Brent, referencia en Europa, ha llegado a caer por debajo de los 78 dólares, tocando mínimos no vistos desde comienzos de marzo. En concreto, el crudo llegó a situarse en torno a los 77,90 dólares, prolongando la presión bajista de las últimas sesiones.
La caída también afecta al petróleo estadounidense. El West Texas Intermediate retrocedía cerca de un 1,9%, hasta situarse alrededor de los 74,60 dólares. El movimiento confirma una pérdida de prima geopolítica después de las fuertes tensiones acumuladas en Oriente Medio durante los últimos meses.
El Brent se aproxima de nuevo a niveles previos a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada a finales de febrero. Antes de ese episodio, el barril se movía cerca de los 72 dólares, aunque posteriormente llegó a superar los 120 dólares en pleno repunte de la tensión geopolítica.
La lectura del mercado es clara: el riesgo de interrupciones severas en el suministro energético se ha reducido, y eso está provocando una normalización parcial de los precios. Aun así, el petróleo sigue por encima de los niveles anteriores al conflicto.
El economista jefe del Banco Central Europeo, Philip Lane, ha advertido de que el precio del crudo podría mantenerse probablemente en una banda de entre 70 y 80 dólares. Esa previsión dejaría al petróleo por encima de los niveles previos a la guerra y seguiría suponiendo un factor de presión para la inflación.
Lane también señaló que la inflación podría mantenerse por encima del 3% hasta comienzos del próximo año, incluso aunque la guerra en Irán terminara por completo. El mensaje es importante: la moderación del crudo ayuda, pero no basta por sí sola para devolver rápidamente la inflación al objetivo.
Para los mercados, un petróleo más barato tiene una lectura generalmente positiva. Reduce presión sobre costes, mejora las expectativas de inflación y puede dar algo más de margen a los bancos centrales. Los principales beneficiados serían:
En sentido contrario, el ajuste del crudo puede presionar a las compañías petroleras y de servicios energéticos, especialmente si el mercado empieza a descontar un escenario más estable y con menor prima de riesgo.