Los futuros del petróleo han girado a la baja después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara en una entrevista con el New York Post que probablemente se reuniría con el nuevo ayatolá de Irán en algún momento, dependiendo de cómo evolucionen los acontecimientos.
Las palabras de Trump fueron suficientes para provocar una caída de más de un dólar por barril en los futuros del West Texas Intermediate. El mercado interpretó el comentario como una posible señal de apertura diplomática, en un momento de elevada tensión entre Estados Unidos e Irán.
No obstante, el propio Trump matizó sus declaraciones al señalar que “nunca lo había pensado” antes de afirmar que probablemente habría una reunión “dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos”.
A diferencia del crudo, los futuros bursátiles apenas reaccionaron a la noticia. Los inversores parecen mantener una postura prudente, conscientes de que la situación en Oriente Medio sigue siendo frágil y que una declaración aislada no garantiza un avance real en las negociaciones.
Trump también confirmó que había mantenido una conversación dura con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aunque añadió que trabaja bien con él. El comentario refleja el delicado equilibrio diplomático que Washington intenta mantener en la región.
La caída del petróleo ofrece cierto alivio a corto plazo para los activos de riesgo, especialmente en un contexto en el que el encarecimiento energético venía alimentando temores inflacionistas. Sin embargo, la reacción debe interpretarse con cautela: mientras no haya señales concretas de desescalada, la volatilidad en el crudo seguirá siendo elevada.
