Los mercados financieros siguen dominados por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, con el petróleo y las expectativas macroeconómicas actuando como principales catalizadores. Según recoge el medio original, los precios del crudo ampliaron sus caídas el martes después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sugiriera que la guerra podría terminar antes de lo previsto, aunque al mismo tiempo advirtió que podría intensificar los ataques si Irán bloquea el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz.
Durante una conversación telefónica con CBS News, Trump afirmó que está considerando tomar el control del estratégico estrecho y señaló que “la guerra está prácticamente terminada”. Sus declaraciones provocaron inicialmente un repunte en las bolsas estadounidenses y ayudaron a mejorar el sentimiento en los mercados internacionales.
Las bolsas asiáticas reaccionaron positivamente a estas declaraciones. El índice Kospi de Corea del Sur llegó a subir más de un 5%, liderando las ganancias en la región.
En Europa, los mercados también apuntaban a una apertura en positivo a medida que el petróleo reducía parte de la prima de riesgo geopolítico que había acumulado durante las últimas sesiones.
Este punto es clave para el mercado energético global. El estrecho de Ormuz es uno de los principales cuellos de botella del suministro mundial de petróleo, y cualquier interrupción en esta ruta podría provocar un fuerte repunte de los precios energéticos.
La volatilidad en el petróleo ya está teniendo efectos en la política económica de algunos países. Corea del Sur, por ejemplo, anunció la imposición de un tope temporal a los precios de los combustibles, una medida que no se adoptaba desde hace tres décadas.
El presidente Lee Jae Myung explicó que el gobierno también estudiará alternativas para diversificar las fuentes de importación energética, en un momento en el que el encarecimiento del petróleo está presionando los precios de la gasolina.
En paralelo, el conflicto ha generado incluso un fenómeno controvertido en los mercados digitales: algunos inversores han comenzado a apostar sobre el desarrollo de la guerra en plataformas de predicción. Según el medio original, la plataforma Polymarket llegó a publicar probabilidades sobre una posible detonación nuclear antes de retirar el mercado tras la polémica generada.
Las tensiones geopolíticas también están empezando a afectar a las expectativas de política monetaria. Antes del estallido del conflicto, el mercado esperaba que el Banco de Inglaterra recortara los tipos de interés en su reunión de marzo.
Sin embargo, el aumento de los precios de la energía y la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra han llevado a varios economistas a reconsiderar ese escenario. Un petróleo elevado podría mantener la inflación bajo presión y retrasar cualquier relajación monetaria.
La clave del mercado ahora mismo es el petróleo. Cada comentario sobre el estrecho de Ormuz o sobre una posible negociación está generando movimientos violentos en el crudo y, por extensión, en las bolsas.
Si el conflicto se estabiliza y el Brent se mantiene por debajo de los 95-100 dólares, el mercado podría retomar el foco en crecimiento y tipos de interés. Pero si el estrecho de Ormuz se cierra o el conflicto escala, el shock energético podría convertirse en el principal riesgo macro para 2026.