El mercado del petróleo está operando con una idea clara: cuando el riesgo geopolítico afecta a un “cuello de botella” energético, la variable decisiva no es solo el titular, sino la duración. En esa línea, UBS ha actualizado su marco de precios para el Brent, subrayando que el conflicto EE. UU.–Irán ha introducido una prima de riesgo más alta que podría mantenerse si la tensión no se enfría pronto.
Idea central de UBS: el riesgo para el crudo es asimétrico al alza mientras el mercado perciba una “clausura de facto” del Estrecho de Ormuz, aunque no exista un cierre formal.
Según UBS, el shock ha forzado a revisar al alza los números de 2026. La entidad eleva su previsión media del Brent para 2026 hasta 72$ y sitúa el primer trimestre en torno a 71$ de media, lo que implícitamente apunta a un nivel cercano a 80$ en marzo. El punto relevante no es solo el nivel, sino el mensaje: la geopolítica introduce una prima de riesgo “estructuralmente” superior frente a su escenario previo.
El escenario de precios extremos se concentra en un criterio práctico: si la interrupción en Ormuz se extiende más allá de las próximas dos semanas, UBS ve factible un movimiento adicional que lleve al Brent a más de 100$. El razonamiento es simple: el mercado puede aguantar disrupciones breves con inventarios, desvíos y ajustes de flujos; pero cuando el bloqueo se alarga, el coste de asegurar y mover el crudo se dispara y la oferta “efectiva” cae.
Además, UBS añade un riesgo adicional: posibles ataques a infraestructura energética (por ejemplo, instalaciones vinculadas al LNG), que podrían empujar el Brent hacia 90$ o más dependiendo de la severidad.
La otra cara del análisis de UBS es igual de importante: una desescalada en los próximos días podría provocar una reversión parcial de la prima de riesgo. Aun así, UBS no espera que el Brent “vuelva sin fricciones” a la zona de ~60$, sugiriendo que parte del mercado seguirá exigiendo un colchón por riesgo político y por la fragilidad logística del corredor.