Goldman Sachs ha revisado al alza sus previsiones para el petróleo a finales de 2026. Como señala el autor, el movimiento responde principalmente a un ajuste en la dinámica de inventarios, más que a un cambio profundo en el equilibrio global entre oferta y demanda.
El banco eleva su estimación para el Brent hasta los 60 dólares por barril y para el WTI hasta 56 dólares en el cuarto trimestre de 2026, seis dólares más en ambos casos. La razón principal: los inventarios en los países de la OCDE han resultado más bajos de lo esperado, reduciendo el colchón ante posibles sorpresas de demanda o interrupciones de suministro.
Pese a la mejora en precios, Goldman mantiene su hipótesis central: el mercado seguirá en superávit en 2026, siempre que no se produzca una disrupción geopolítica relevante. Tal y como explica el autor, el banco no contempla un shock de oferta relacionado con Irán en su escenario base.
En otras palabras:
Mirando más allá, el banco prevé un entorno algo más favorable en 2027. Sus estimaciones apuntan a medias anuales de 65 dólares para el Brent y 61 dólares para el WTI, con una posible subida hacia 70/66 dólares en diciembre de 2027.
Como señala el autor, este escenario se apoya en dos factores principales:
Sin embargo, el informe advierte de riesgos bajistas claros. Una eventual relajación de sanciones a Irán o Rusia podría aumentar la oferta disponible y acelerar la acumulación de inventarios. En ese escenario, el impacto estimado sería de aproximadamente 5 dólares menos en Brent y 8 dólares menos en WTI frente a sus previsiones para finales de 2026.
En definitiva, aunque el mercado mantiene un equilibrio razonable, la sensibilidad a decisiones geopolíticas sigue siendo elevada. El escenario central descarta tanto grandes interrupciones como una rápida normalización de sanciones, pero el margen de sorpresa continúa siendo relevante.