El oro registró ayer un avance significativo sin que apareciera un catalizador fundamental evidente. Según explica el analista Giuseppe Dellamotta, el movimiento podría responder a la presión compradora generada tras la ruptura de una directriz bajista que había limitado los intentos de recuperación durante varias semanas.
La estructura técnica ha mejorado, pero el panorama todavía no está completamente despejado. El metal precioso se aproxima ahora a una resistencia de mayor importancia, cuya superación será necesaria para confirmar un cambio de tendencia más sólido.
La relación entre riesgo y rentabilidad se volvió más favorable para el oro después de los últimos datos de inflación de Estados Unidos, más débiles de lo esperado, y de la revisión a la baja de algunas referencias de precios.
Sin embargo, Dellamotta considera que el mercado necesitará una desescalada entre Estados Unidos e Irán para desarrollar una tendencia alcista sostenida. En una semana con pocas referencias macroeconómicas, las noticias geopolíticas continúan marcando el comportamiento del metal.
En el gráfico diario, el precio ha avanzado hasta la principal línea de tendencia bajista. Esta zona representa una referencia crítica para las próximas sesiones.
Los vendedores podrían aprovechar estos niveles para reconstruir posiciones bajistas, colocando su nivel de riesgo por encima de la directriz y buscando un retroceso hacia 3.885.
Los compradores, por el contrario, necesitarán una ruptura clara y sostenida de esta resistencia. En ese escenario, el siguiente objetivo técnico se situaría cerca de 4.500, donde aparece una nueva directriz de largo plazo.
En el plazo de cuatro horas se observa con mayor claridad cómo la ruptura de la directriz bajista secundaria desencadenó una aceleración hacia la resistencia principal.
La cotización se encuentra ahora comprimida bajo esa zona. Dellamotta señala que los vendedores podrían comenzar a acumular posiciones alrededor de estos niveles, manteniendo como referencia bajista el área de 3.885.
En el gráfico de una hora aparece una directriz alcista menor que está sosteniendo el último tramo de recuperación.
Mientras el precio permanezca por encima de esta línea, los compradores podrían seguir presionando hacia nuevos máximos. Una ruptura bajista, en cambio, reforzaría las apuestas vendedoras y aumentaría el riesgo de un movimiento hacia 3.885.
La agenda estadounidense incluye mañana las solicitudes semanales de subsidio por desempleo y el viernes los datos preliminares de los índices PMI.
No obstante, la principal referencia seguirá siendo la evolución de las relaciones entre Estados Unidos e Irán. Hasta que se produzca una señal clara en este frente, el oro podría continuar mostrando movimientos bruscos alrededor de sus niveles técnicos clave.