El oro y la plata han pasado en poco tiempo de tener el viento a favor a enfrentarse a un entorno mucho más incómodo. Según Carsten Menke, responsable de Next Generation Research en Julius Baer, las recientes declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense sobre la importancia de mantener la dominancia del dólar han añadido presión a los metales preciosos.
El movimiento bajista tiene una parte claramente técnica y de flujos, pero también responde a un deterioro real del contexto fundamental. El relato que había impulsado al oro y la plata —desdolarización, debilidad del dólar y expectativa de bajadas de tipos— se ha dado la vuelta con rapidez.
El oro y la plata han retrocedido hacia zonas técnicas relevantes, en torno a los 4.000 dólares y 60 dólares por onza, respectivamente. Para Julius Baer, la presión vendedora se ha intensificado después de que el secretario del Tesoro estadounidense defendiera la centralidad del dólar en el sistema financiero internacional.
El mensaje tiene implicaciones directas para los metales preciosos. Durante buena parte del ciclo alcista, muchos inversores habían comprado oro y plata como cobertura frente a la pérdida de poder del dólar y frente a una posible fragmentación del sistema monetario global. Si esa narrativa pierde fuerza, parte de esos flujos compradores puede revertirse.
El segundo factor de presión procede de la política monetaria estadounidense. Julius Baer señala que la Reserva Federal parece ahora bastante más preocupada por la inflación de lo que el mercado asumía anteriormente. Aunque parte de la presión inflacionista pueda ser transitoria, la economía estadounidense sigue mostrando una resistencia notable, lo que introduce un componente más persistente.
Esto ha provocado un cambio profundo en las expectativas: a comienzos de año, el mercado descontaba bajadas de tipos y un dólar más débil; ahora, el escenario se ha desplazado hacia tipos más altos y un dólar más fuerte. Para el oro y la plata, esa combinación es claramente menos favorable.
La razón es sencilla: los metales preciosos no generan cupón ni dividendo. Cuando suben los tipos reales o se fortalece el dólar, el coste de oportunidad de mantener oro o plata aumenta, especialmente para los inversores occidentales que compran productos respaldados físicamente.
A pesar del ajuste reciente, Julius Baer mantiene una visión constructiva sobre el oro. Menke no espera que la Fed suba los tipos, y considera que la demanda de inversión podría recuperarse cuando vuelva la claridad sobre la política monetaria estadounidense.
Además, el oro sigue contando con un soporte estructural importante: las compras de bancos centrales. Para Julius Baer, este continúa siendo el factor de fondo más sólido del mercado, aunque no basta para evitar correcciones cuando los flujos financieros se giran de forma abrupta.
La posición de Julius Baer sobre la plata es más prudente. A diferencia del oro, la plata todavía arrastra los efectos de una fase de fuerte especulación, lo que puede mantener a muchos inversores al margen durante más tiempo.
Por ese motivo, la firma mantiene una visión neutral sobre la plata y conserva su posición larga en el ratio oro/plata. En la práctica, esto implica preferir el comportamiento relativo del oro frente a la plata, al menos hasta que el mercado de plata digiera los excesos acumulados.
La conclusión de fondo es clara: los metales preciosos no han perdido su papel estratégico, pero el contexto se ha vuelto menos favorable. El oro conserva mejores argumentos estructurales, mientras que la plata necesita más tiempo para estabilizarse tras un tramo dominado por flujos especulativos.