El tramo final del año llega con el mercado de metales preciosos en plena ebullición. Lejos de frenar con la entrada del periodo festivo, el interés por el oro y la plata se mantiene intenso, y el oro ha vuelto a empujar al alza hasta registrar nuevos máximos históricos por encima de los 4.400 dólares.
A nivel técnico, el movimiento gana relevancia porque el precio ha superado con decisión la zona de máximos de octubre, situada en torno a 4.375–4.380 $. Si el mercado consigue consolidar con firmeza por encima de los 4.400 $, el oro podría abrir más margen de subida en el corto plazo.
La pregunta ya no es si el oro está fuerte, sino cuánto recorrido le queda al rally en un mercado que entra en días de menor volumen.
Muchos analistas llevan tiempo dibujando un rango potencial para 2026 entre 4.400 y 4.600 $. Lo llamativo es que el precio ya está tocando parte de ese umbral antes de lo previsto, lo que eleva el debate sobre el “siguiente escalón” en la subida.
El gran riesgo para el relato alcista sería un cambio de tono en los principales bancos centrales: pasar de un ciclo de recortes a empezar a hablar, aunque sea de forma gradual, de futuras subidas de tipos. Si esa idea empieza a ganar tracción, el mercado podría intentar descontarla con antelación y enfriar el impulso del oro.
A corto plazo, el contexto de liquidez más baja por las fiestas puede exagerar los movimientos. En sesiones con menos participación, cualquier flujo de compra adicional puede traducirse en avances más rápidos de lo habitual.
Además, la estacionalidad suele jugar a favor: históricamente, diciembre y enero han sido meses relativamente positivos para el oro en las últimas décadas, lo que encaja con la idea de un “rally de fin de año” si el momentum se mantiene.