Los precios del gas natural en Europa están mostrando una resistencia significativa en comparación con el petróleo. Según Norbert Rücker, responsable de Economics and Next Generation Research en Julius Baer, el nivel de los 50 euros parece ejercer una fuerte atracción sobre el mercado, aunque la entidad mantiene que el precio de equilibrio más razonable se sitúa en torno a los 40 euros.
La preocupación habitual gira en torno a la capacidad de Europa para rellenar sus reservas antes del invierno. Sin embargo, Julius Baer considera que el soporte actual de los precios no viene tanto de Europa como de Asia, donde la demanda de corto plazo se ha visto impulsada por las necesidades de refrigeración durante el verano y por los temores a posibles interrupciones de exportaciones en Australia.
Uno de los puntos más relevantes del análisis es que el mercado mundial del gas natural está absorbiendo con relativa solvencia el impacto del conflicto en Oriente Medio y la desconexión parcial de Catar de los mercados internacionales. Según Julius Baer, hay tres razones principales que explican esta resistencia.
La transición energética está reduciendo de forma estructural el uso de combustibles fósiles, lo que limita el impacto de los episodios temporales de tensión en el suministro.
Además, el Estrecho de Ormuz no llegó a cerrarse completamente. Aunque el petróleo empezó a circular antes con cierta normalidad, los cargamentos de gas natural desde el Golfo comenzaron a repuntar solo a partir de mayo. Estos flujos siguen lejos de los niveles previos al conflicto, pero han aportado algo de alivio al mercado.
Tres meses después del inicio del conflicto, las importaciones europeas de gas natural por vía marítima se mantienen en línea con los niveles posteriores a 2022. Esto reduce el riesgo de un déficit grave de almacenamiento, aunque Julius Baer reconoce que Europa necesita mantener cierta prima de precio para recuperar el desfase generado durante el invierno.
El principal riesgo en este momento es el clima en Asia. Una ola de calor intensa podría disparar temporalmente la demanda eléctrica y sostener los precios en niveles elevados durante más tiempo. Aun así, el banco suizo señala que este riesgo ha superado una primera prueba importante con la llegada del monzón a India.
Julius Baer mantiene una visión neutral sobre el gas natural y espera que los precios europeos se dirijan hacia los 40 euros en el corto plazo.
Ese nivel, según la entidad, debería ser suficiente para atraer importaciones hacia Europa y permitir la recuperación de los inventarios más allá del verano. En otras palabras, el mercado sigue tensionado, pero no parece enfrentarse a un escenario de escasez extrema.