El rally de las materias primas, especialmente en oro y metales, está reescribiendo ratios históricos y dejando estadísticas que llaman la atención. Según expone Jules Rimmer en el medio original, uno de los datos más gráficos es este: una onza de oro compra hoy casi 80 barriles de petróleo. En las últimas tres décadas y media, esa relación solo se había visto una vez, durante el episodio de máxima tensión de la pandemia en 2020.
Más allá del petróleo, Rimmer también compara el oro con un commodity “básico” como el trigo. Hace tres años, antes del pico inflacionista y de la invasión rusa de Ucrania —dos factores que, según el autor, contribuyeron al rally del oro—, una onza compraba aproximadamente 200 bushels de trigo de Kansas. Hoy, esa misma onza equivaldría a cerca de 900 bushels. Es una forma muy visual de mostrar cómo el oro ha ganado poder adquisitivo relativo frente a materias primas esenciales.
Traducción a mercado: estos ratios extremos suelen aparecer cuando el oro actúa como “moneda” en un entorno de incertidumbre y el precio relativo de otros activos se ajusta.
El artículo recoge además un comentario del economista Peter Schiff publicado en X: aunque el Dow Jones marcó nuevos máximos nominales, medido en oro la foto cambia por completo. Con el oro por encima de 4.490 $, el cierre del Dow en torno a 49.462 equivaldría a apenas 11 onzas de oro. En septiembre de 1999, el Dow equivalía a más de 43 onzas. Según ese cálculo, el valor “en oro” habría caído un 74% en 26 años.
Esta comparación no pretende ser una predicción automática sobre la bolsa, sino un recordatorio de que, en determinados ciclos, el oro no solo sube: revalúa el resto de activos en términos relativos.
Rimmer señala que la capitalización del oro habría alcanzado los 31 billones de dólares, convirtiéndose en el mayor “activo” por tamaño en esta métrica. Añade que el fuerte movimiento de la plata —con una subida del 12% en lo que va de 2026 y del 159% en los últimos doce meses— también estaría alterando comparativas de capitalización frente a grandes compañías cotizadas.
El arranque de 2026 mantiene el impulso en el complejo de commodities: el texto menciona avances notables en cobre, aluminio y níquel, con especial fuerza en platino y repunte en paladio. El denominador común es un movimiento amplio, no concentrado en un único metal.
Lectura de fondo: el mercado estaría viviendo una “reponderación” de materias primas impulsada por varios motores: el llamado debasement trade (pérdida de poder adquisitivo de la moneda), la fractura geopolítica y la competencia por commodities críticos en un mundo más desglobalizado.