Según BofA Global Research, los precios de metales y productos mineros cerraron 2025 con un tono claramente positivo y han comenzado 2026 con un nuevo impulso. Este contexto ha llevado a la firma a revisar al alza los precios objetivo de su universo de cobertura, apoyándose tanto en múltiplos más exigentes como en el desplazamiento del año de referencia de beneficios hacia ejercicios con mayor generación de resultados.
BofA identifica varios factores estructurales que refuerzan el atractivo del sector. En primer lugar, unos fundamentales sólidos en metales clave como cobre, aluminio, oro, plata y uranio. A esto se suma una mayor implicación de los gobiernos, que reconocen la importancia estratégica de estas materias primas, lo que se traduce en menor coste de capital y en la posibilidad de múltiplos más altos.
Además, el posicionamiento de los inversores sigue sin estar saturado y el banco destaca el inicio de un ciclo potente de revisiones al alza de beneficios. En este contexto, BofA sitúa objetivos ambiciosos para los principales metales: cobre a 15.000 dólares por tonelada, oro a 5.000 dólares la onza y aluminio a 3.500 dólares por tonelada.
El mensaje de fondo es claro: los precios ya han subido, pero el ciclo aún no estaría agotado.
En el caso del oro, BofA reconoce que el metal presenta señales técnicas de sobrecompra, aunque insiste en que sigue estando infraponderado en carteras. Tras la corrección vivida cuando se moderaron las compras de ETF en otoño, el principal riesgo a corto plazo sería un giro más agresivo de la Reserva Federal.
Aun así, el banco considera que el entorno macro más amplio —incluidas las políticas económicas poco ortodoxas de Estados Unidos— sigue siendo constructivo, dejando abierta una vía razonable para que el oro alcance los 5.000 dólares por onza.
BofA presenta varias ideas destacadas para 2026, aunque advierte de que la volatilidad puede continuar, especialmente por la incertidumbre en torno a la política estadounidense y su relación con China.
Idea 1: Comprar Glencore. El banco cree que sus activos de cobre de primer nivel y sus opciones de crecimiento podrían estar infravalorados. En un contexto de posible M&A, no descarta que el mercado empiece a plantearse si la compañía podría convertirse en objetivo tras una eventual escisión del carbón y ventas de activos.
Idea 2: Alcistas en acero europeo. Las nuevas salvaguardas en Europa —con recortes de cuotas de importación y fuertes aranceles sobre volúmenes excedentarios— podrían ser un cambio de juego. Menos importaciones implican precios y volúmenes más altos, mejorando la rentabilidad de los productores.
Idea 3: Alcistas en oro y plata. Las compañías del sector podrían generar flujos de caja muy elevados. La clave será la asignación de capital: dividendos, crecimiento de calidad y recompras. BofA destaca perfiles con alto rendimiento de FCF.
Idea 4: Alcistas en cobre. La tesis estructural sigue intacta. La inversión en descarbonización, redes eléctricas, vehículos eléctricos y ahora también en infraestructura para IA continúa creciendo, mientras la oferta sigue decepcionando.
Idea 5: Alcistas en aluminio. El límite de capacidad en China y un mercado de alúmina tensionado apuntan a mercados más ajustados y precios sostenidos.
Idea 6: Alcistas en uranio. La energía nuclear recupera credibilidad como solución a la descarbonización y a la independencia energética, favoreciendo a productores y vehículos ligados al precio físico del uranio.
Dentro del acero, BofA reitera su recomendación de Comprar ArcelorMittal y eleva el precio objetivo a 45 € (52,6 dólares por ADR), frente a los 43 € anteriores. La valoración se basa en un enfoque de suma de partes, aplicando múltiplos EV/EBITDA por regiones, ajustando por un descuento de holding y restando la deuda neta.
Riesgos al alza: mayor crecimiento de sectores consumidores de acero, ciclos de reposición de inventarios, reconstrucción en Ucrania y menor exportación china.
En el lado negativo, los riesgos pasan por una recesión en EE. UU. o Europa, caída del gasto en construcción e industria, presión de exportaciones chinas, operaciones corporativas que tensionen el balance o un entorno de materias primas menos favorable.
En conjunto, BofA dibuja un escenario donde metales y minería combinan fundamentos sólidos, apoyo político creciente y un ciclo de beneficios favorable. Un sector que, pese a la volatilidad, vuelve a situarse en el centro del radar inversor para 2026.