Ned Naylor-Leyland, gestor de inversiones Oro y plata de Jupiter AM
La plata es un metal monetario ligeramente más volátil que su primo, el oro. Tiene una beta más alta, es decir, suele seguir las tendencias del precio del oro con subidas y más bajas más acusadas. Lo que me gusta especialmente del metal blanco es su escasez estructural.
Además de su papel como depósito de valor monetario, la plata se emplea como metal industrial, ya que posee las mayores propiedades de conducción eléctrica de todos los elementos. Más del 60% de la oferta de plata se destina a la industria: electrónica y tecnología, incluidas las baterías avanzadas, los paneles solares, las pantallas de plasma y, cada vez más, las aplicaciones médicas y militares.
La demanda industrial de plata aumentó un 4% en 2024, hasta 680,5 millones de onzas, por lo que alcanzó un nuevo máximo histórico por cuarto año consecutivo. La demanda de plata fue superior a la oferta el año pasado también por cuarto año consecutivo, de acuerdo con el Silver Institute.
La escasez de plata es gestionable, hasta que deja de serlo. No existen reservas, como ocurre con el oro. El precio de la plata se ha revalorizado en paralelo al del oro durante los primeros seis meses del año (plata en dólares +27%, oro en dólares +26%). A diferencia del oro, la plata sigue cotizando por debajo de su máximo histórico de 50 dólares por onza, alcanzado en 1980. Harían falta más flujos de capitales para llegar hasta esa cota y creemos que estamos empezando a ver señales de ello.