La tregua anunciada entre Estados Unidos e Irán ha dado alas a los mercados mundiales y ha reforzado la tesis de quienes ven en este episodio el punto de inflexión para la renta variable. Entre ellos destaca Tom Lee, uno de los estrategas más seguidos de Wall Street, que considera que este alto el fuego reduce de forma notable el riesgo de una escalada militar más severa y permite defender que el mercado ya ha marcado suelo.
La clave, según su planteamiento, está en el S&P 500. Si el índice logra consolidarse de nuevo por encima de su media móvil de 200 sesiones, el movimiento abriría la puerta a un nuevo tramo alcista de mayor entidad. Para Lee, ese nivel actúa como una referencia técnica decisiva: recuperarlo no sería solo una mejora visual del gráfico, sino una confirmación de que el mercado ha dejado atrás la fase más delicada del ajuste.
En esa lectura, la tregua entre Washington y Teherán no solo alivia el riesgo geopolítico inmediato. También elimina, o al menos reduce, la posibilidad de una campaña militar más dura que hubiese seguido tensionando el petróleo, la inflación y la percepción de riesgo global.
Dentro de ese escenario, Lee mantiene una visión constructiva sobre los grandes valores tecnológicos, así como sobre bitcoin y ethereum. También sigue viendo interés en energía y materiales básicos, aunque admite que ambos grupos podrían tener un comportamiento más irregular a corto plazo tras la fuerte caída del crudo.
El razonamiento es lógico: si el petróleo corrige con fuerza al disminuir la tensión militar, algunas compañías energéticas pueden perder inercia inmediata en Bolsa. Pero, al mismo tiempo, una moderación del crudo supone un alivio relevante para el conjunto del mercado, especialmente para los sectores más sensibles a costes, consumo y tipos de interés.
El problema es que no todos los analistas comparten ese grado de confianza. Sigue habiendo bastante escepticismo sobre la solidez del acuerdo, sobre todo por las diferencias entre las versiones difundidas por EEUU e Irán tras el anuncio. Esa divergencia alimenta la idea de que la tregua puede ser más frágil de lo que el mercado está celebrando en primera instancia.
Además, persisten las dudas sobre la normalización del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz. Aunque la distensión reduce parte de la prima de riesgo, todavía cuesta defender una vuelta rápida a la situación previa al conflicto. Por eso, incluso en un escenario de calma relativa, el petróleo podría seguir cotizando con una prima superior a la de comienzos de año.
En otras palabras, el mercado ha encontrado una excusa potente para rebotar, pero aún no una garantía plena de estabilidad. La mejora técnica puede consolidarse, sí, pero dependerá de que la tregua no se quede en un simple paréntesis táctico.