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La semana pasada estuvo marcada por una auténtica “caza de brujas” en torno a la inteligencia artificial. Como señala el autor, esta dinámica penaliza mucho más a Estados Unidos que a Europa, dado el elevado peso tecnológico del mercado americano. Paradójicamente, la escasa presencia de tecnología en Europa —una debilidad estructural— se ha convertido en ventaja táctica a corto plazo.
El resultado fue claro: la bolsa europea superó ampliamente a Wall Street. Mientras en EE.UU. pesaban dudas macro y tensiones arancelarias, Europa fue vista casi como un refugio relativo.
Aunque el Tribunal Supremo limitó el uso de poderes de emergencia para imponer aranceles, es probable que estos continúen bajo otras fórmulas legales o incluso mediante un gravamen universal del 15%. En opinión del autor, el trasfondo comercial puede no cambiar sustancialmente.
A ello se suman señales menos alentadoras desde EE.UU.: crecimiento del PIB más débil, PMIs a la baja y cierta decepción en indicadores de precios. Todo ello alimenta una percepción de mayor fragilidad frente a una Europa que empieza a mostrar signos de mejora cíclica.
Se observa una doble rotación:
Como explica el autor, la dificultad para identificar con claridad los ganadores y perdedores de la disrupción de la IA favorece una postura más conservadora. Infraestructuras e industriales parecen mejor posicionadas que consultoras o software tradicional.
Sin embargo, conviene ser realistas: una rotación hacia valor no suele convivir con mercados eufóricos, sino con entornos más prudentes y laterales.
El gran catalizador de la semana será la publicación de resultados y guías de Nvidia. La compañía rara vez decepciona, pero el listón es extremadamente exigente. Tal y como señala el autor, una sorpresa negativa podría generar volatilidad adicional.
En ese caso, la recomendación sería aprovechar la debilidad para tomar posiciones en semiconductores como Nvidia, ASML, TSMC, ARM o AMD. Se trata de la parte más “física” y tangible del ecosistema tecnológico, y por tanto, relativamente más protegida en un entorno incierto.
En conjunto, el mercado sigue inseguro, sin grandes incentivos y con tendencia a la lateralidad. Los aranceles presionarán el inicio de la semana, y todo dependerá de si Nvidia logra reactivar el apetito por riesgo o confirma la fase más prudente del ciclo.
