Según un reciente informe de Oppenheimer, los drones se han convertido en la oportunidad de inversión de más rápido crecimiento dentro de la llamada “IA física”, es decir, la aplicación de la inteligencia artificial a sistemas que actúan en el mundo real: vehículos autónomos, robots, vigilancia, logística o defensa.
El banco proyecta que el mercado total de drones —incluyendo hardware, servicios, software y capas de IA— podría pasar de unos 45.000 M$ actuales a cerca de 400.000 M$ en diez años. Aproximadamente la mitad correspondería a drones de “baja cota”, mar y tierra, y la otra mitad a capas superiores, incluyendo satélites.
En paralelo, recuerdan que el gasto militar global ronda ya los 3 billones de dólares, un 50% más que hace cinco años, y que podría volver a duplicarse en la próxima década, con los sistemas no tripulados como pieza central de la nueva arquitectura de defensa.
Dentro de este universo, Oppenheimer destaca especialmente el segmento de “low skies”, es decir, drones y sistemas defensivos en baja altura, que estaría creciendo a doble ritmo que el resto del mercado de defensa. En este nicho, el analista Timothy Horan señala a Ondas Inc. ( ONDS - Nasdaq) como su principal plataforma:
El informe también apunta a dos nombres satelitales complementarios al ecosistema de drones:
Para Oppenheimer, la combinación de drones, satélites, computación en el borde y nuevas redes definirá quién gana la “carrera de enjambres de drones”, con un impacto potencial no solo en defensa, sino en transporte autónomo y aplicaciones comerciales avanzadas.
El mensaje de fondo de Oppenheimer es claro: los drones no son un nicho, sino un vector central del nuevo ciclo de inversión en defensa e infraestructuras ligadas a la IA.
Desde nuestro punto de vista, tiene sentido aproximarse a este tema vía un enfoque de ecosistema (plataformas de drones, conectividad satelital, software y seguridad) más que intentando acertar con un único ganador.
La tesis es estructural y a 5–10 años, pero el perfil de riesgo es elevado: conviene dosificar peso, diversificar nombres y asumir que la volatilidad será parte del viaje en este segmento de “IA física”.