La jornada arranca con una sensación clara de “resaca” tras las decisiones de los bancos centrales, pero con el foco todavía completamente centrado en el conflicto de Oriente Medio. Tal y como estamos viendo en las últimas sesiones, el mercado se mueve al ritmo del petróleo y de los titulares geopolíticos, en un entorno donde la visibilidad sigue siendo muy reducida.
El Brent cotiza en torno a los 108 dólares por barril, moderando ligeramente tras el apoyo de varias potencias —Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón— a Estados Unidos para intentar reabrir el estrecho de Ormuz. Este factor está aportando algo de alivio, aunque insuficiente para cambiar el escenario de fondo.
En el plano macroeconómico, la sesión presenta pocas referencias relevantes, lo que deja aún más protagonismo a los factores exógenos. A nivel corporativo, tampoco hay resultados destacados, más allá de FedEx, que ha superado expectativas y reacciona con fuerza en el mercado fuera de hora.
Tras las reuniones de la Fed y el BCE, el mensaje es claro: los bancos centrales adoptan una postura más prudente, a la espera de evaluar el impacto del conflicto sobre inflación y crecimiento. Este tono más cauto refuerza la incertidumbre sobre el futuro de los tipos de interés.
El mercado se queda sin anclas: sin datos y con bancos centrales en pausa, la geopolítica domina completamente.
Los futuros apuntan a una apertura ligeramente alcista en Europa, con tono plano en Estados Unidos. Sin embargo, este rebote debe interpretarse con cautela. El mercado sigue extremadamente sensible y cualquier titular negativo puede provocar giros bruscos a la baja durante la sesión.
La volatilidad se mantiene elevada y es probable que continúe así mientras no haya visibilidad sobre la duración del conflicto. En este entorno, los movimientos intradía están dominados más por la reacción emocional del mercado que por fundamentales.
Rebotes frágiles. Sin una desescalada clara, cualquier subida puede revertirse rápidamente.
Tras casi tres semanas de tensión, el mercado empieza a exigir algo más que titulares puntuales. La verdadera clave será tener visibilidad sobre cuánto puede prolongarse el conflicto o, al menos, percibir señales creíbles de desescalada.
Hasta entonces, el precio del petróleo seguirá siendo el principal indicador adelantado y el factor determinante para la evolución de las bolsas.
Nosotros creemos que el mercado está en una fase puramente táctica. No hay tendencia clara mientras el conflicto siga abierto, y los movimientos vendrán marcados por titulares y por el comportamiento del crudo.
En este entorno, tiene sentido mantener una exposición prudente, priorizando defensivos y energía, y evitando sobreexposición a cíclicos. La clave no es anticipar el rebote, sino gestionar el riesgo hasta que haya visibilidad real.
