Carlos Montero
La teoría de la opinión contraria funciona sorprendentemente bien en los mercados financieros. Una derivada de esta teoría es que los mercados de valores no suelen hacer techos importantes cuando el nivel de pesimismo es alto, más al contrario, los techos se suelen producir con altos niveles de optimismo y de posicionamiento inversor.
La razón es sencilla: Si todo el mundo es optimista con las bolsas es porque ya habrán comprado, por lo que queda poco dinero nuevo para entrar. ¿Consecuencia? Debilidad subyacente que se traducirá en caídas ante la menor contrariedad.
Bien, pues dicho esto, lo que tenemos ahora en la bolsa estadounidense es que el posicionamiento inversor es realmente pesimista, y sin embargo, Wall Street está en zona de máximos históricos.
El siguiente gráfico muestra una fuerte afluencia de dinero inversor a los fondos monetarios (de liquidez y utilizados como activos refugio). De hecho, es el mayor nivel visto desde justo después de la recesión económica de 2008-2009. El total de activos es de 3,49 billones de dólares.