Los inversores que creen que es hora de dejar atrás la guerra con Irán deberían analizar estas cifras.

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Capitalbolsa | 27 abr, 2026 12:25 - Actualizado: 17:00
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Puntos clave
  • Wall Street intenta mirar más allá de la guerra con Irán, pero el mercado del petróleo sigue bajo tensión.
  • El Brent acumula una fuerte subida desde el inicio del conflicto, pese a la corrección mensual reciente.
  • La pérdida acumulada de suministro y el control de Ormuz siguen siendo los grandes riesgos para inflación, consumo y bolsas.

Los inversores parecen dispuestos a pasar página sobre la guerra con Irán, pero el mercado del petróleo sigue enviando señales de tensión que no conviene ignorar. Según Joy Wiltermuth y Myra P. Saefong, de MarketWatch, el optimismo en Wall Street ha crecido ante la posibilidad de que las operaciones militares en el Golfo Pérsico empiecen a reducirse y de que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán puedan reactivarse.

Ese clima permitió que el S&P 500 y el Nasdaq Composite alcanzaran nuevos máximos, mientras el Dow Jones se situaba a menos de un 2% de sus récords previos. Sin embargo, esta fortaleza bursátil contrasta con un escenario energético todavía delicado: petróleo cerca de los 100 dólares, menor producción en Oriente Medio y ausencia de tráfico normalizado por el estrecho de Ormuz.

Un mercado cansado del conflicto

George Catrambone, responsable de renta fija para América en DWS, resume bien el sentimiento actual: el mercado está ansioso, o simplemente cansado, de los continuos vaivenes del conflicto. Lo que inicialmente se presentó como una operación de pocas semanas se ha convertido en una crisis que avanza ya con una lógica de meses.

Para los inversores estadounidenses, la situación resulta más fácil de asumir porque algunos efectos reales de la guerra, como la escasez de combustible para aviación o las interrupciones logísticas, todavía se perciben como problemas lejanos. Pero eso no significa que el riesgo haya desaparecido.

La bolsa puede intentar mirar hacia otro lado durante un tiempo, pero el petróleo sigue siendo el termómetro más sensible de esta crisis.

Las cifras del petróleo siguen siendo contundentes

Desde el inicio de la guerra, el Brent acumula una subida del 45,3%, mientras que el West Texas Intermediate avanza alrededor de un 40,9%. Es cierto que durante el mes actual el Brent ha retrocedido cerca de un 11% y el WTI un 6,9%, pero esos descensos no eliminan el fuerte encarecimiento acumulado desde finales de febrero.

Además, el precio del Brent para entrega inmediata también ha llegado a subir en torno a un 45%, lo que refleja que la tensión no es solo financiera, sino también física. El mercado sigue preocupado por la disponibilidad real de crudo y por la capacidad de mantener abastecimientos estables si la crisis se prolonga.

La bolsa se apoya en la tecnología

Mientras el petróleo continúa bajo presión, la bolsa estadounidense ha encontrado apoyo en las grandes tecnológicas. El S&P 500 acumula una subida cercana al 29,4% en el último año, impulsado por unos márgenes empresariales muy sólidos y por la expectativa de que la inteligencia artificial siga sosteniendo el crecimiento.

El margen de beneficios estimado para el sector tecnológico del S&P 500 en el primer trimestre se sitúa en torno al 29,1%, muy por encima del margen estimado para el conjunto del índice, cercano al 13,4%. Este último nivel, de confirmarse, sería el más alto en más de quince años.

Goldman Sachs estima además que un pequeño grupo de grandes compañías podría destinar alrededor de 4,5 billones de dólares a inversiones en centros de datos de inteligencia artificial hasta el ejercicio fiscal 2030. Esa inversión podría sostener parte del crecimiento económico, aunque también aumenta el debate sobre el impacto de la IA en el empleo cualificado.

La tecnología está actuando como escudo del mercado, pero no puede neutralizar indefinidamente un shock energético si acaba filtrándose al consumo y a la inflación.

Ormuz sigue siendo el punto crítico

El estrecho de Ormuz continúa siendo el elemento central del riesgo energético. Según Matt Smith, de Kpler, la pérdida acumulada de suministro de petróleo podría alcanzar alrededor de 700 millones de barriles a finales de abril.

Hasta ahora, varios factores han ayudado a evitar una escalada todavía mayor de los precios: liberaciones históricas de reservas estratégicas, desvíos de rutas en el Golfo Pérsico y alivios temporales de sanciones sobre Rusia e Irán. Michael Lynch, de Strategic Energy & Economic Research, señala que estas medidas han contribuido a mantener el petróleo alrededor de los 100 dólares.

Pero la tensión sigue viva. El Brent subió un 16,5% en la última semana y el WTI avanzó un 14,3%, sus mayores subidas semanales desde la primera semana de la guerra. Para June Goh, analista senior de Sparta Commodities, Irán parece dispuesto a jugar a largo plazo, y con más tropas dirigiéndose a Oriente Medio resulta difícil ver una salida rápida al bloqueo.

El riesgo para el consumidor estadounidense

El gran problema para Wall Street es que el petróleo caro termina filtrándose a la economía real. Las grandes tecnológicas pueden estar relativamente protegidas frente al encarecimiento del crudo, pero los hogares no. La gasolina, el diésel, el transporte, la alimentación y otros bienes básicos pueden absorber buena parte de la renta disponible.

Catrambone recuerda que los hogares estadounidenses ya están pagando alrededor de 4 dólares por galón de gasolina a nivel nacional, mientras otros productos cotidianos también se han encarecido. La esperanza inicial era que mayores devoluciones fiscales impulsaran el consumo, pero parte de ese dinero podría acabar destinándose a energía, vivienda y sanidad.

En resumen, los inversores quieren dejar atrás la guerra con Irán, pero las cifras del petróleo aconsejan prudencia. Mientras Ormuz no recupere una normalidad clara y el suministro perdido no empiece a recomponerse, el mercado seguirá expuesto a una combinación incómoda: bolsas en máximos, petróleo caro y riesgo de presión adicional sobre inflación y consumo.

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