Carlos Montero
Cada vez hay más medios que se hacen eco de las previsiones de una desaceleración importante en el crecimiento mundial e incluso de recesión ¿Cómo deberían reaccionar los inversores?
Podrían optar por ignorarlo y seguir empleando una estrategia pura de "comprar y mantener”, que probablemente generará retornos sólidos a largo plazo. Pero muchos inversores no tienen los medios, ya sea en cuestión de fe o el efectivo necesario para mantenerse a flote, para resistir una caída abrupta y prolongada. Eso nos lleva a la pregunta: ¿Hay un buen momento para vender acciones y evitar pérdidas bruscas?
Algunos inversores vigilan las señales macroeconómicas en un esfuerzo por predecir cuándo llegará la próxima recesión. Otros las ignoran y se centran más en la capacidad de las empresas para obtener beneficios.
Si uno pudiera elegir, ¿sería mejor saber que una recesión está a la vuelta de la esquina o saber que caerán los beneficios? El economista de Bernstein Philipp Carlsson-Szlezak abordó esa pregunta en un informe de investigación esta semana.