Las bolsas europeas cerraron ayer con descensos en una sesión marcada por dos focos de presión principales: la nueva escalada en Oriente Medio y la corrección de los valores tecnológicos vinculados a la cadena de inversión en inteligencia artificial. Según señala Juan J. Fdez-Figares, director de Gestión de IICs de Link Securities, ambos factores pesaron de forma clara sobre el ánimo de los inversores y llevaron a los principales índices a terminar cerca de los mínimos del día.
Las caídas fueron especialmente acusadas en los índices Eurostoxx, donde el peso de las compañías relacionadas con semiconductores y tecnología avanzada es elevado. La reacción del mercado refleja que, pese al buen comportamiento acumulado por estos valores, el listón de exigencia sigue siendo muy alto y cualquier decepción relativa puede provocar tomas de beneficios intensas.
Uno de los elementos más relevantes de la sesión fue el ataque de la Guardia Revolucionaria iraní contra tres buques mercantes que transitaban por el estrecho de Ormuz. La zona vuelve así a situarse en el centro de las preocupaciones del mercado, al tratarse de uno de los principales puntos de paso del comercio mundial de petróleo y gas.
Fdez-Figares subraya que estos incidentes provocaron un repunte inmediato del precio del crudo y aumentaron la cautela tanto en las bolsas como en los mercados de bonos. La lectura es clara: cualquier amenaza sobre Ormuz tiende a trasladarse rápidamente al petróleo, y desde ahí a las expectativas de inflación, tipos de interés y valoración de los activos de riesgo.
La situación se ha agravado después de conocerse la respuesta de Estados Unidos, que ha lanzado una ofensiva contra posiciones iraníes en la zona en represalia por los ataques a los buques comerciales. Este nuevo episodio vuelve a poner en duda la estabilidad de la frágil tregua alcanzada en Oriente Medio y mantiene al mercado en posición defensiva.
El segundo gran factor de presión fue el sector tecnológico, especialmente las compañías proveedoras de equipos para el desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial. El detonante fue el anticipo de resultados trimestrales de Samsung, que, aunque mostró cifras muy sólidas y por encima de lo esperado, no fue suficiente para sostener el optimismo de los inversores.
En opinión de Link Securities, esta reacción evidencia que el mercado sigue exigiendo mucho a todo lo relacionado con la inversión en IA. En otras palabras, no basta con presentar buenos números: después de las fuertes subidas acumuladas, los inversores parecen reclamar señales todavía más contundentes para justificar valoraciones elevadas.
La presión se extendió a buena parte de los valores tecnológicos europeos, aunque las compañías de software resistieron mejor. En cambio, los valores de alimentación, sanidad y lujo mostraron un comportamiento más defensivo, actuando como refugio relativo dentro de una sesión dominada por la reducción de riesgo.
La sesión en Wall Street también terminó en negativo, con los semiconductores y los fabricantes de equipos para redes de comunicación liderando las caídas. El Nasdaq Composite retrocedió más de un 1%, reflejando la debilidad de los grandes segmentos tecnológicos más ligados al ciclo de inversión en IA.
Sin embargo, Fdez-Figares destaca un matiz relevante: seis de los once sectores del S&P 500 finalizaron al alza y el 56% de los valores del índice cerró en positivo. Por tanto, aunque los índices principales retrocedieron, la amplitud interna del mercado no fue tan negativa como podría sugerir la caída de los grandes referentes tecnológicos.
El sector energético fue el mejor del día, impulsado por el repunte del crudo en la parte final de la sesión. También destacó el sector sanitario, mientras que industriales y tecnología fueron los segmentos más castigados.
El mercado de deuda también acusó el aumento de la tensión energética. La subida del petróleo alimentó el temor a una mayor persistencia de la inflación y presionó a la baja los precios de los bonos, con el consiguiente repunte de sus rentabilidades.
La rentabilidad del bono estadounidense a diez años volvió a superar el nivel del 4,5%, mientras que la del bono a treinta años rebasó de nuevo el 5,0%. Para Link Securities, estas referencias son importantes porque suelen actuar como niveles psicológicos capaces de condicionar el comportamiento de la renta variable.
Cuando las rentabilidades de la deuda suben con fuerza, el mercado tiende a revisar a la baja la valoración de los activos de mayor duración, entre ellos muchas compañías tecnológicas y de crecimiento. Esto explica parte de la presión adicional sufrida por el Nasdaq y por los valores ligados a semiconductores.
De cara a la sesión de hoy, la principal referencia macroeconómica será la publicación de las actas de la reunión de junio del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal. El documento se conocerá tras el cierre de los mercados europeos y permitirá analizar con más detalle el debate interno dentro del banco central estadounidense.
Fdez-Figares recuerda que aquella reunión fue la primera presidida por Kevin Warsh y que la Fed decidió mantener sin cambios los tipos de interés de referencia. El interés del mercado estará en comprobar hasta qué punto existen diferencias entre los miembros del FOMC sobre el rumbo que debe seguir la política monetaria en los próximos meses.
En un contexto de petróleo al alza y riesgo de nuevas presiones inflacionistas, cualquier señal de mayor preocupación por los precios podría ser interpretada como un argumento a favor de una Fed más prudente o más restrictiva. Por el contrario, una lectura más equilibrada podría ayudar a contener la presión sobre los bonos.
Link Securities espera que las bolsas europeas abran hoy con ligeros descensos, condicionadas por el nuevo repunte del crudo y por la incertidumbre en Oriente Medio. La evolución de las noticias procedentes del estrecho de Ormuz será, previsiblemente, el factor más relevante para el comportamiento intradía de los mercados.
La presión también podría trasladarse de nuevo a los bonos, donde un petróleo más caro tiende a elevar las expectativas de inflación y, por tanto, las rentabilidades exigidas por los inversores. Este binomio petróleo-bonos será clave para medir el grado de estrés del mercado durante la jornada.
En Asia, las bolsas han cerrado con signo mixto, con Corea del Sur liderando las caídas por segunda sesión consecutiva debido al mal comportamiento de los valores tecnológicos. La toma de beneficios en tecnología sigue siendo uno de los elementos dominantes del mercado global.
Por su parte, el dólar avanza ligeramente frente a las principales divisas, el crudo sube con fuerza, el oro y la plata registran avances más moderados y las principales criptomonedas vuelven a perder terreno, en línea con el comportamiento observado en la sesión anterior.
En conjunto, el mercado afronta una jornada en la que la agenda macro tiene una referencia clara en las actas de la Fed, pero en la que el verdadero factor de riesgo vuelve a estar en Oriente Medio. Mientras no haya señales de estabilización en Ormuz, los inversores seguirán operando con una mayor prima de cautela.