Renta 4 Banco
La apertura apunta a un tono positivo en las plazas europeas, con los futuros del Euro Stoxx avanzando y los del S&P 500 prácticamente planos, en una sesión que vuelve a estar marcada por el mismo eje de las últimas jornadas: la evolución del conflicto en Oriente Medio, el comportamiento del petróleo y el arranque de la temporada de resultados. El movimiento encaja con el cierre de ayer en Wall Street, donde el mercado fue claramente de menos a más, y con la fortaleza mostrada esta madrugada por Asia, donde Japón y Corea del Sur han liderado las ganancias con apoyo claro del sector tecnológico.
A pesar de que las conversaciones del fin de semana entre Estados Unidos e Irán terminaron sin acuerdo, el mercado sigue aferrándose a la posibilidad de que ambas partes mantengan el diálogo y puedan celebrar una nueva ronda antes de que expire el alto el fuego de dos semanas, previsto para el 22 de abril. Ese es, ahora mismo, el principal sostén del apetito por el riesgo.
Los dos grandes puntos de bloqueo siguen siendo los de siempre: el control del Estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní. Sobre este último, se ha conocido que Washington habría planteado una moratoria de 20 años sobre el enriquecimiento de uranio, mientras Irán solo estaría dispuesto a aceptar un compromiso mucho más corto. Es decir, el mercado descuenta diálogo, pero la distancia entre posiciones sigue siendo seria.
El problema es claro: el mercado quiere anticipar una salida diplomática, pero la realidad sobre el terreno sigue siendo mucho más frágil de lo que sugieren las últimas subidas bursátiles.
En paralelo, la situación en el Estrecho de Ormuz continúa siendo el verdadero termómetro del mercado. La Armada estadounidense inició ayer el bloqueo marítimo sobre los puertos iraníes para elevar la presión sobre Teherán, y ya han aparecido señales de tensión operativa con buques tratando de desafiar o poner a prueba ese control. Mientras eso ocurra, resulta difícil defender que la crisis energética está realmente encauzada.
Es verdad que esta mañana el Brent retrocede hacia la zona de 98,5 dólares por barril tras haber rozado ayer niveles cercanos a 104 dólares, pero ese alivio no elimina el riesgo de fondo. También el dólar cede ligeramente y las TIRes muestran pocos cambios, señales de un mercado que se da un respiro, aunque sin perder de vista que cualquier titular negativo puede volver a girar el sentimiento en cuestión de minutos.
En este contexto, el informe mensual de la OPEP volvió a recordar ayer que el impacto del conflicto sobre el mercado energético no es menor. El cartel apuntó a un desplome relevante de la producción respecto a marzo y, además, recortó su previsión de demanda para el segundo trimestre del año, reflejando hasta qué punto el conflicto está alterando tanto oferta como consumo esperado.
Hoy el foco estará también en el FMI, que actualizará sus previsiones de crecimiento. Lo lógico es que el organismo revise a la baja sus estimaciones, al tiempo que mantenga una advertencia clara sobre la inflación y sobre el margen cada vez más estrecho de los bancos centrales. El mercado ya empieza a valorar un BCE más duro de lo previsto para 2026, aunque conviene no perder de vista que un endurecimiento excesivo en medio de un shock energético podría convertirse en un error de política monetaria de primer nivel.
El dilema para los bancos centrales vuelve a ser incómodo: combatir inflación de origen energético sin asfixiar aún más el crecimiento.
A nivel macro, la jornada deja también una lectura mixta desde China, con exportaciones desacelerándose con fuerza e importaciones disparadas, en parte por el efecto del encarecimiento energético. En España, la inflación final de marzo debería confirmar el repunte de la tasa general impulsado por la energía, mientras la subyacente se mantiene mucho más estable. En Estados Unidos, el índice NFIB servirá para medir si la confianza de las pequeñas empresas empieza a resentirse con más claridad.
En el frente micro, la atención se centra especialmente en la banca estadounidense. Tras el arranque de ayer con Goldman Sachs, hoy será el turno de JP Morgan, Citigroup y Wells Fargo, además de Johnson & Johnson. El consenso sigue esperando unas cifras sólidas en el sector financiero, favorecidas por la fuerte actividad de trading en un trimestre especialmente volátil. A corto plazo, esa es una de las principales bazas del mercado para sostener el tono.
