En una entrevista con Bloomberg TV recogida por la periodista Nora Redmond, Jamie Dimon, consejero delegado (CEO) de JPMorgan Chase, alerta de que la reacción relativamente contenida de Wall Street al ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán es otro ejemplo de la complacencia que domina actualmente a los mercados. A su juicio, la combinación de riesgos geopolíticos y presiones inflacionistas está siendo infravalorada por muchos inversores.
Según explica Jamie Dimon, uno de los posibles “skunks” del escenario actual sería una inflación anclada en torno al 3%, lejos del objetivo del 2%, que obligaría a mantener unos tipos de interés más altos durante más tiempo. A ello se suman las tensiones geopolíticas: la guerra en Oriente Medio, la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el deterioro de la relación entre Occidente y China conforman, en su opinión, el contexto más complejo desde la Segunda Guerra Mundial.
El propio Jamie Dimon reconoce que, históricamente, la mayoría de conflictos bélicos no han tenido un impacto económico duradero, con la gran excepción del choque petrolero de 1973, cuando el embargo árabe hizo triplicar el precio del crudo y desencadenó una recesión global.
Sin embargo, advierte de que hoy el entramado de conflictos y alianzas es mucho más intrincado y que existe “algo más de exuberancia de la que debería haber” en los precios de los activos, tras años de fuerte subida de las bolsas y abundante liquidez.
El artículo recuerda que, tras el ataque a Irán, el precio del Brent subió alrededor de un 4,5% hasta situarse cerca de los 79 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate avanzó más de un 6%, reflejando el temor a interrupciones de suministro. A pesar de este repunte del petróleo, los principales índices estadounidenses lograron cerrar la sesión con cambios modestos: el S&P 500 terminó prácticamente plano, el Nasdaq Composite subió ligeramente y el Dow Jones cedió un pequeño porcentaje.
No obstante, los futuros sobre el S&P 500 apuntaban a caídas significativas para la sesión siguiente, lo que sugiere que parte de la tensión puede estar desplazándose en el tiempo más que reflejada inmediatamente en los cierres de contado.
Frente al tono prudente de Jamie Dimon, el estratega Mislav Matejka, analista de renta variable en JPMorgan, defiende en una nota citada en el artículo que el conflicto actual “debería acabar siendo una oportunidad para incrementar exposición”. A su juicio, los acontecimientos del fin de semana provocarán ventas de corto plazo, pero un inversor con horizonte superior a “unos días o semanas” debería aprovechar la debilidad para comprar.
Esta diferencia de matices entre el máximo ejecutivo del banco y su equipo de estrategia ilustra la tensión entre el análisis top-down del riesgo geopolítico y la visión más táctica de quienes gestionan carteras y buscan rentabilidad en horizontes intermedios.
Nosotros coincidimos con la idea de fondo de Jamie Dimon: hay más complacencia de la que parece razonable ante un entorno de inflación pegajosa y riesgos geopolíticos crecientes. Sin embargo, también vemos sentido en el enfoque de Mislav Matejka: los episodios de tensión suelen generar ventanas tácticas atractivas para el inversor paciente.
En la práctica, esto se traduce en una estrategia de prudencia selectiva: evitar euforias, exigir mayor prima de riesgo en los precios y utilizar las correcciones ligadas al ruido geopolítico para reforzar posiciones en activos de calidad, siempre con gestión estricta del tamaño de las posiciones y del riesgo agregado de cartera.