Goldman Sachs considera que las bolsas asiáticas todavía tienen margen de subida tras el fuerte repunte registrado durante el primer semestre. El banco recomienda seguir apostando por los principales ganadores de la región y mantener una diversificación creciente hacia materias primas.
La entidad sostiene que los mismos temas estructurales que están impulsando a las acciones asiáticas —inteligencia artificial, infraestructura energética y gasto en defensa— también están reforzando la demanda de materias primas, especialmente cobre y oro.
En su informe de perspectivas para la renta variable asiática en la segunda mitad del año, Goldman Sachs insiste en que los inversores deberían “apostar por los ganadores”, al considerar que el crecimiento de beneficios sigue siendo el principal motor del mercado, por encima de la evolución de las valoraciones.
Goldman Sachs mantiene su recomendación de sobreponderar el norte de Asia, con preferencia por Corea del Sur, Taiwán, Japón y el mercado de acciones A de China.
Por sectores, el banco favorece el hardware tecnológico, los bienes de capital y los bancos. En su opinión, el superciclo de la memoria de semiconductores sigue siendo uno de los temas más potentes del mercado y aún no estaría completamente descontado en los precios.
La entidad prevé que el índice MSCI Asia Pacífico excluyendo Japón pueda registrar rentabilidades de entre el 15% y el 20% durante la segunda mitad del año. Esta previsión se apoya en un crecimiento estimado de los beneficios del 60% en 2026 y del 22% en 2027.
Según Goldman Sachs, cerca del 80% del comportamiento del mercado regional en lo que va de año se explica por el crecimiento de beneficios o por las revisiones al alza de esas expectativas. El banco considera que los mercados están operando cada vez más en función de la evolución de las ganancias empresariales.
Goldman Sachs no recomienda rotar hacia sectores rezagados simplemente porque la tecnología haya subido con fuerza. En su lugar, defiende mantener la exposición a los segmentos con mayor potencial estructural.
Entre ellos destacan la infraestructura de inteligencia artificial, la generación de energía, la defensa, las industrias intensivas en capital y determinados temas vinculados a China.
La tesis del banco es que los ganadores pueden seguir ganando si el crecimiento de beneficios continúa respaldando sus cotizaciones. En este contexto, la entidad considera que el liderazgo del mercado no debería evaluarse únicamente por valoraciones, sino por la capacidad de seguir generando revisiones positivas de resultados.
Goldman Sachs también recomienda mantener la diversificación hacia materias primas. Tras meses de interrupciones en el estrecho de Ormuz, el banco considera que los riesgos geopolíticos refuerzan muchas de las tendencias que sustentan la demanda de energía, metales e infraestructura.
Aunque el precio del petróleo ha retrocedido tras la reapertura de la ruta marítima, Goldman Sachs cree que el conflicto con Irán termina reforzando la demanda de metales industriales y de inversión en infraestructura energética más que la de petróleo y gas.
El creciente énfasis en seguridad energética, electrificación, infraestructura de IA y defensa debería seguir impulsando la demanda de materiales como el cobre, el litio y el aluminio.
En el caso del cobre, Goldman Sachs prevé que el crecimiento de la demanda siga superando a la oferta minera durante años. El banco cita la inversión en redes eléctricas, energías renovables, vehículos eléctricos, defensa y centros de datos como factores estructurales de apoyo.
La entidad ha elevado su previsión para el precio del cobre en la Bolsa de Metales de Londres a 13.735 dólares por tonelada métrica para finales de 2026. Además, considera que los precios podrían tener que acercarse a los 15.000 dólares hacia 2035 para incentivar suficiente nueva oferta.
El oro también sigue siendo una inversión preferida para Goldman Sachs, pese al fuerte repunte registrado desde 2022. El banco mantiene su previsión de que el metal precioso alcance los 4.900 dólares por onza a finales de 2026.
La demanda de los bancos centrales continúa siendo uno de los principales soportes. Goldman Sachs señala que los gestores de reservas de mercados emergentes siguen diversificando sus carteras lejos de los activos de reserva tradicionales.
Aunque unos tipos de interés más altos podrían afectar temporalmente la demanda de oro a través de fondos cotizados, la entidad considera que los riesgos geopolíticos y las dudas sobre la sostenibilidad fiscal seguirán respaldando los precios a medio plazo.
Valoración: Goldman Sachs mantiene una lectura claramente favorable a los activos vinculados a crecimiento estructural. La entidad no propone abandonar los ganadores, sino reforzar la exposición a las áreas donde el crecimiento de beneficios, la IA, la energía, la defensa y la electrificación siguen creando demanda. Asia, cobre y oro aparecen como los principales beneficiarios de este marco.