Renta 4 Banco
Las bolsas europeas afrontan la sesión con tono positivo, apoyadas en la recuperación de última hora que registró ayer Wall Street. Los futuros del Eurostoxx avanzan con claridad, aunque en Estados Unidos la señal sigue siendo más prudente, con subidas muy moderadas en los futuros del S&P 500 y del Nasdaq. El mercado sigue condicionado por dos factores: la evolución del conflicto con Irán y el informe oficial de empleo estadounidense de febrero, que se publica esta tarde.
Desde Estados Unidos llegan varias noticias relevantes. Por un lado, se ha autorizado temporalmente a las refinerías de India a seguir comprando gas ruso hasta el 4 de abril, una medida que solo ha servido para estabilizar parcialmente al Brent. El problema de fondo persiste: el estrecho de Ormuz sigue prácticamente bloqueado, con solo dos barcos atravesándolo en las últimas 24 horas.
Además, Washington habría pactado con las grandes tecnológicas que asuman el sobrecoste eléctrico derivado del desarrollo de la inteligencia artificial y de los centros de datos, con el objetivo de evitar que ese incremento llegue a los hogares. También gana importancia el sector de semiconductores, ante la posibilidad de nuevas restricciones de la administración Trump sobre el envío de tecnología avanzada, especialmente hacia China.
El conflicto entra en su séptimo día, se extiende a otros países de la región y sigue sin señales claras de moderación. Este escenario continúa empujando al alza los precios energéticos: ayer el Brent subió un 5% y el gas TTF un 4%. Como consecuencia, repuntan también las rentabilidades de la deuda, especialmente en Europa por su mayor dependencia energética.
El bund alemán a dos años vive su peor semana en un año y el mercado empieza a valorar incluso subidas de tipos del BCE en 2026. Es una reacción discutible, porque endurecer la política monetaria para responder a un shock energético de oferta tiene poco sentido económico, pero el mercado está descontando inflación más persistente. Y eso altera el cuadro previsto tanto por el BCE como por la Fed.
En el plano macro, hoy conoceremos en Estados Unidos las ventas minoristas de enero, aunque toda la atención estará en el informe de empleo de febrero. El mercado espera una moderación en las nóminas no agrícolas hasta 55.000, frente a las 130.000 anteriores, con estabilidad en la tasa de paro en el 4,3% y en el crecimiento salarial anual en el 3,7%.
Aun así, los datos macro han perdido peso relativo frente al frente geopolítico. La subida de la energía amenaza con mantener la inflación más alta durante más tiempo, lo que ya ha retrasado a septiembre la expectativa de la primera bajada de tipos de la Fed. También se reduce la probabilidad de un segundo recorte este año, mientras el mercado mira ya a la reunión del 18 de marzo y al nuevo cuadro macro.
El mercado intenta rebotar, pero el rebote sigue siendo frágil. El verdadero problema no es solo que suba el petróleo, sino que esa subida empiece a contaminar expectativas de inflación, tipos y crecimiento al mismo tiempo. Ese cóctel es especialmente incómodo para Europa.
Hoy el empleo americano puede mover el mercado en el corto plazo, pero la clave de fondo sigue siendo otra: si el conflicto se prolonga y el estrecho de Ormuz continúa bloqueado, las bolsas tendrán muy difícil sostener una recuperación sólida. En el lado empresarial, Lufthansa será una de las referencias del día en Alemania.