Renta 4 Banco
Las plazas europeas se encaminan hacia una apertura a la baja, con los futuros del Euro Stoxx cediendo en torno a un 0,3%, en una sesión que arranca con algo más de cautela tras las subidas de ayer. La referencia americana sigue siendo sólida, con el Nasdaq avanzando con fuerza y llevando a los principales índices de Estados Unidos a nuevos máximos históricos, un movimiento que también ha acercado a las bolsas asiáticas y europeas a zonas muy exigentes de valoración. Todo ello ocurre, además, en un contexto en el que el conflicto en Oriente Medio sigue proyectando una amenaza evidente sobre el crecimiento global y la inflación, aunque el mercado, por ahora, ha optado por centrarse en el alivio a corto plazo.
| Más suben Ibex 35 | |||
|---|---|---|---|
| Aena | 26,78€ | 0,70 | 2,61% |
| Amadeus-A | 49,82€ | 1,08 | 2,17% |
| Fluidra | 21,10€ | 0,42 | 1,99% |
| Indra-A | 52,08€ | 0,92 | 1,77% |
| Inditex | 53,06€ | 0,74 | 1,39% |
| Más bajan Ibex 35 | |||
| Iberdrola | 19,99€ | -0,49 | -2,45% |
| Telefónica | 3,81€ | -0,05 | -1,21% |
| Acciona Energí... | 21,78€ | -0,24 | -1,10% |
| Mapfre | 4,21€ | -0,04 | -1,05% |
| Enagas | 17,25€ | -0,18 | -1,04% |
La principal razón de ese alivio sigue siendo la posibilidad de una segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán en los próximos dos días, antes de que expire el actual alto el fuego temporal el 22 de abril. Esa expectativa permitió ayer una caída del Brent cercana al 4%, dejándolo en la zona de los 95 dólares por barril, nivel en el que esta mañana se mantiene relativamente estable.
Además, han aparecido informaciones según las cuales Irán estaría considerando detener parte de sus barcos en el estrecho de Ormuz para facilitar las conversaciones. A ello se sumó la intervención de China, que calificó el bloqueo estadounidense del paso marítimo como un movimiento peligroso e irresponsable, al tiempo que reclamó una vuelta urgente a la mesa de negociación.
Ese mismo contexto favoreció ayer una fuerte caída de las rentabilidades de la deuda, especialmente en Europa y con mayor intensidad en los tramos cortos. El bono alemán a dos años retrocedió con fuerza hasta el 2,5%, mientras que el diez años cayó hacia el 3%. El movimiento refleja una rebaja clara en las expectativas de endurecimiento monetario por parte del BCE, que ahora quedarían reducidas a dos subidas de 25 puntos básicos, con una primera actuación prevista para junio.
Las declaraciones de Christine Lagarde fueron determinantes en ese ajuste. La presidenta del BCE reconoció que la situación actual sitúa a la eurozona entre los escenarios base y adverso manejados por la institución, pero dejó claro que, por el momento, el deterioro no justifica una subida inmediata de tipos. Eso sí, insistió en que el BCE seguirá siendo extremadamente ágil y dependiente de los datos, especialmente si se detectan efectos de segunda ronda o un desanclaje de las expectativas de inflación.
Su mensaje fue bastante claro: el shock actual es esencialmente de oferta, no una combinación de oferta y demanda como ocurrió en 2022. Y eso cambia la respuesta monetaria. El BCE no mantiene hoy un sesgo restrictivo automático, aunque tampoco quiere dar la impresión de que ha bajado la guardia. El problema, como admitió la propia Lagarde, es que el impacto final del conflicto sobre el crecimiento sigue siendo una enorme incógnita.
La actualización de previsiones del FMI dejó un mensaje inequívoco: la incertidumbre derivada de la guerra en Oriente Medio y del shock energético asociado es extraordinariamente elevada. En su escenario base, que asume una guerra corta y un incremento moderado de los precios de la energía, el organismo solo recorta dos décimas el crecimiento mundial de 2026, hasta el 3,1%.
Sin embargo, ese ajuste esconde diferencias importantes entre regiones. Las revisiones más severas se concentran en:
Frente a ello, Estados Unidos seguiría mostrando una mayor resistencia gracias a su independencia energética, con un crecimiento estimado del 2,3%, mientras que China limitaría el impacto del shock a través de estímulos fiscales, con un avance del 4,4%.
El verdadero problema aparece cuando se analizan los escenarios alternativos. Si el conflicto se prolonga y daña seriamente la infraestructura energética, el FMI contempla un escenario adverso con crecimiento mundial del 2,5% y otro mucho más severo con el crudo promediando 110 dólares por barril y un crecimiento global por debajo del 2%, nivel que el organismo ya considera compatible con una recesión mundial.
En inflación, el FMI también ha tenido que ajustar sus previsiones. Incluso en el escenario más benigno, la inflación mundial de 2026 subiría hasta el 4,4%, frente al 4,1% estimado anteriormente. En el escenario adverso ascendería al 5,4%, y en el muy adverso se movería entre el 5,8% en 2026 y el 6,1% en 2027. Es decir, el mensaje de fondo es simple: incluso si la guerra no escala demasiado, el daño sobre precios ya no puede ignorarse.
De cara a la jornada de hoy, en el plano macroeconómico destacan en Estados Unidos dos referencias relevantes. Por un lado, el Libro Beige de la Fed, que servirá de preparación para la próxima reunión del banco central. Por otro, la encuesta manufacturera de Nueva York de abril, que puede ofrecer una lectura útil sobre el pulso del ciclo industrial en un entorno todavía muy condicionado por la incertidumbre energética y geopolítica.
En el plano empresarial, continúa la temporada de resultados de la gran banca de inversión estadounidense con las cuentas de Bank of America y Morgan Stanley. Ayer, Citigroup fue bien recibido por el mercado gracias al impulso del trading en renta fija y renta variable, mientras que JP Morgan cedió pese a registrar cifras récord en esa misma área al revisar ligeramente a la baja sus expectativas de margen de intereses. Wells Fargo, por su parte, fue el gran castigo de la jornada tras incumplir previsiones en margen de intereses y comisiones.
En conjunto, la banca está contribuyendo a moderar algunos de los miedos más intensos sobre el crédito privado, al no percibirlo por ahora como un riesgo sistémico. En esa línea se interpreta también el movimiento de Pimco, que ha adquirido el total de una emisión de bonos de Blue Owl, en una señal de confianza hacia una industria que en las últimas semanas había quedado bajo sospecha por las dudas sobre liquidez, valoraciones y transparencia.
En Europa, además, la atención se dirige a ASML, que vuelve a ser una cita clave no solo por su impacto individual, sino por lo que representa para todo el ecosistema tecnológico europeo.
En definitiva, la sesión arranca con un tono algo más débil en Europa, pero con el mercado todavía sostenido por la esperanza diplomática y por la idea de que el conflicto puede reconducirse antes de hacer un daño económico más severo. Esa es, hoy por hoy, la narrativa dominante. Y también el principal riesgo si vuelve a fallar.