Link Securities
Las bolsas europeas cerraron ayer con fuertes descensos, devolviendo casi todo lo recuperado en la sesión anterior, en una jornada marcada por un nuevo repunte del precio del crudo y por el aumento de las dudas sobre una posible salida negociada al conflicto de Oriente Medio. A medida que avanzó la sesión, el mercado fue descontando con mayor inquietud que el ultimátum fijado por Donald Trump a Irán expiraba hoy viernes, lo que elevó la tensión sobre el petróleo y acentuó las ventas tanto en renta fija como en renta variable.
El movimiento fue bastante claro a nivel sectorial. Solo gas y petróleo, químicas y, de forma casi plana, sanidad lograron cerrar en positivo. En cambio, los sectores más ligados al ciclo económico, como materias primas, tecnología y banca, fueron los más castigados. Eso sí, conviene matizar que los volúmenes negociados fueron algo inferiores a los de otras sesiones recientes de fuerte caída, lo que sugiere cierta cautela adicional por parte de los inversores.
No solo la renta variable sufrió. Activos tradicionalmente defensivos como el oro, la plata e incluso los bonos también fueron objeto de ventas, elevando con fuerza las rentabilidades. En Europa, el rendimiento del bono alemán a 10 años alcanzó su nivel más alto en más de quince años, una señal relevante porque refleja hasta qué punto el mercado está empezando a exigir una prima mayor ante el riesgo inflacionista y geopolítico.
La combinación de crudo tensionado y bonos cayendo es especialmente incómoda para las bolsas. Cuando sube el precio de la energía y, al mismo tiempo, repuntan las rentabilidades de la deuda, el mercado empieza a temer un doble golpe: menor crecimiento y menor margen para que los bancos centrales relajen su política monetaria.
El mensaje del mercado es directo: mientras el petróleo siga tensionado y los bonos continúen deteriorándose, cualquier rebote en bolsa será vulnerable y dependerá casi por completo del flujo de noticias sobre Irán.
En Wall Street, la sesión fue claramente de más a menos. Los principales índices cerraron cerca de sus mínimos del día, con un S&P 500 marcando su nivel más bajo desde septiembre y con el Nasdaq Composite entrando ya en corrección técnica al acumular una caída superior al 10% desde su último máximo, alcanzado el pasado 29 de octubre. La lectura es seria: la presión ya no está limitada a valores concretos, sino que empieza a extenderse a los grandes índices globales.
Solo los sectores de energía y utilities cerraron en positivo en Estados Unidos. Por el contrario, servicios de comunicación y tecnología lideraron los descensos. Entre los grandes nombres del mercado, destacó el fuerte castigo a Meta Platforms, que cayó cerca del 8% lastrada por sus problemas legales vinculados al impacto de sus redes sociales sobre los usuarios más jóvenes.
También en Estados Unidos los bonos sufrieron con intensidad. La rentabilidad del Treasury a 10 años terminó muy cerca del nivel psicológico del 4,5%, una referencia que el mercado observa de cerca porque encarece financiación, presiona valoraciones y complica el escenario para los activos de crecimiento.
En ese contexto, Trump anunció justo antes del cierre de Wall Street que Estados Unidos suspendía hasta el 6 de abril los ataques contra el sector energético iraní para facilitar unas posibles negociaciones de paz. Según el presidente estadounidense, la decisión responde a una petición de las propias autoridades iraníes, aunque a estas alturas resulta difícil distinguir qué parte del relato es táctica negociadora y qué parte responde a hechos verificables.
En cualquier caso, el aplazamiento debería servir para que las bolsas europeas arranquen hoy con algo de alivio. También ayuda que el precio del crudo se haya estabilizado de madrugada y que los futuros de Wall Street apunten a una apertura más constructiva. Aun así, el comportamiento de cierre dependerá otra vez de lo mismo: del tono de las noticias que lleguen sobre un eventual alto el fuego o sobre una nueva escalada.
Además, la sesión contará con una referencia macro importante en España, donde se conocerá la lectura preliminar del IPC de marzo. El dato será especialmente relevante para medir hasta qué punto el reciente encarecimiento de la energía ha comenzado ya a trasladarse a la inflación, algo que vigilarán de cerca los inversores en deuda.
Por lo demás, la madrugada deja un cierre mixto en Asia, con caídas moderadas en Japón y Corea del Sur por la debilidad del sector tecnológico; un dólar algo más blando frente a las principales divisas; un petróleo estabilizado; avances en oro y plata; y unas criptomonedas moviéndose sin grandes cambios.
Reflexión de Capital Bolsa: la foto de mercado sigue siendo frágil. Puede haber rebotes tácticos si la pausa de Trump gana credibilidad, pero sería un error confundir ese alivio con una mejora real del escenario. Nosotros seguiríamos viendo más solidez relativa en energía, defensa, utilities y algunos segmentos de salud, mientras que tecnología, banca y sectores cíclicos seguirán mucho más expuestos si el crudo vuelve a tensionarse. La prioridad ahora no es perseguir cualquier rebote, sino discriminar muy bien dónde hay protección relativa y dónde solo hay más riesgo disfrazado de oportunidad.