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La sesión arranca con un tono algo más constructivo gracias a la moderación del petróleo durante la madrugada. El mercado interpreta que la supuesta predisposición de Irán y Estados Unidos a volver a la vía negociadora reduce, al menos de momento, la presión geopolítica. Eso ha favorecido la recuperación de los Treasuries, de las bolsas asiáticas y, en general, del apetito por el riesgo.
En el plano macro, la atención se concentra hoy en dos grandes referencias. La primera será el dato de precios industriales de EEUU, que debería reflejar con bastante claridad el impacto del encarecimiento energético. La expectativa es que el indicador repunte con fuerza en marzo, mostrando hasta qué punto la subida del crudo empieza a filtrarse a la cadena de precios.
La segunda gran cita llegará con la publicación del World Economic Outlook del FMI. Estas nuevas previsiones servirán para comparar cómo ha cambiado el cuadro macro desde enero, cuando el organismo todavía podía apoyarse en unos precios energéticos más benignos. Ahora el ajuste lógico es el contrario: algo menos de crecimiento y algo más de inflación.
La clave no será tanto comprobar que el entorno ha empeorado, sino ver cuánto ha empeorado y si ese deterioro sigue siendo compatible con un ciclo todavía vivo.
La idea de fondo es que la fotografía macro será hoy algo peor que hace unos meses, pero sin llegar a dibujar un cambio radical de escenario. En enero, el FMI revisó ligeramente al alza el crecimiento global para 2026 y, además, recortó sus previsiones de inflación gracias al alivio energético. Ahora toca probablemente corregir parte de ese movimiento, aunque de forma moderada.
De hecho, ese matiz es importante. Ni la OCDE ni la Reserva Federal habían señalado hasta hace poco un giro drástico de ciclo. Sí reconocían un entorno más incómodo, especialmente en precios, pero no una entrada clara en una fase recesiva. Por eso, el mercado seguirá muy pendiente de si el FMI confirma ese mismo mensaje: deterioro, sí; ruptura, todavía no.
A este telón de fondo se suma la continuación de la temporada de resultados, con protagonismo para los bancos estadounidenses y para el lujo europeo. Esa combinación de geopolítica algo más calmada, referencias macro relevantes y flujo de resultados empresariales puede servir de apoyo para la sesión, siempre que no reaparezca un giro brusco en el frente de Irán o en el comportamiento del petróleo.
En resumen, el mercado afronta el día con una base algo más favorable, pero sigue en un equilibrio delicado. El alivio geopolítico ayuda, sí, aunque la verdadera prueba estará en comprobar si los datos de precios y las nuevas previsiones internacionales confirman que el golpe sobre inflación y crecimiento sigue siendo manejable.