El mercado bursátil estadounidense continúa marcando máximos históricos pese a haber absorbido este año numerosos focos de incertidumbre. Según Laura Cooper, estratega de inversiones globales de Nuveen, la bolsa ha logrado resistir el encarecimiento del petróleo, el repunte de los rendimientos de los bonos, las dudas fiscales y la tensión geopolítica gracias al soporte de los beneficios, el crecimiento y, sobre todo, el entusiasmo por la inteligencia artificial.
Cooper resume el comportamiento reciente del mercado con una idea clara: cada riesgo ha encontrado hasta ahora una fuerza compensadora. Si subía el petróleo, los beneficios lo absorbían. Si aumentaban los tipos de los bonos, el crecimiento seguía sosteniendo las valoraciones. Si aparecían dudas fiscales, la inteligencia artificial actuaba como argumento de fondo para mantener el apetito por riesgo.
El problema, según la estratega, es que esa lista de factores compensadores se está acortando, mientras que la lista de riesgos continúa aumentando. El mercado sigue siendo resistente, pero esa resistencia depende cada vez más de un grupo reducido de compañías.
Para que la siguiente fase del mercado alcista sea más sólida, Nuveen considera imprescindible que mejore la amplitud del mercado. Es decir, que el crecimiento de beneficios no se limite a las compañías directamente beneficiadas por la infraestructura de inteligencia artificial.
La inversión en IA deberá traducirse en ingresos cuantificables y no solo en expectativas futuras. Al mismo tiempo, el consumo debe seguir resistiendo pese a unos costes de financiación más elevados, una confianza todavía débil y un entorno geopolítico incierto.
Uno de los riesgos señalados por Cooper es que las futuras salidas a bolsa de grandes compañías privadas no amplíen realmente el liderazgo del mercado, sino que refuercen todavía más el dominio de unas pocas megacapitalizadas ligadas a la inteligencia artificial.
Si algunas de las mayores empresas privadas terminan entrando en los principales índices, su peso podría aumentar aún más la concentración en torno a la misma temática: IA, infraestructura tecnológica y grandes plataformas.
La concentración no es necesariamente bajista en el corto plazo, pero sí aumenta la vulnerabilidad del mercado ante cualquier decepción en resultados, inversión en IA o expectativas de crecimiento. Cuando pocos valores explican gran parte del avance de los índices, el margen de error se reduce.
Para el inversor, la clave pasa por no confundir fortaleza del índice con fortaleza generalizada del mercado. Mientras no mejore la participación de sectores y compañías fuera del núcleo tecnológico, el rally seguirá siendo potente, pero también más dependiente de que las grandes tecnológicas no fallen.