Peter Smith, estratega internacional de renta variable en Federated Hermes
El conflicto en Irán ha reintroducido un elevado nivel de incertidumbre en los mercados globales, pero la historia sugiere que los episodios geopolíticos rara vez alteran de forma duradera la trayectoria de la renta variable. A largo plazo, los mercados suelen volver a centrarse en los fundamentos económicos y empresariales.
Por ahora resulta imposible saber cuánto durará la actual escalada o hasta qué punto el régimen iraní podría intentar utilizar la inflación energética como herramienta de presión sobre Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, la experiencia de crisis anteriores muestra que el impacto de estos episodios suele ser temporal.
Desde el punto de vista macroeconómico, los últimos datos de Europa correspondientes a los primeros meses del año apuntan hacia la recuperación gradual que muchos analistas esperaban. Ese contexto refuerza el atractivo relativo de la región tras varios trimestres de debilidad.
Al mismo tiempo, los mercados emergentes continúan ofreciendo oportunidades estructurales. En Asia, el desarrollo de la inteligencia artificial está generando una narrativa especialmente sólida en países como Corea del Sur y Taiwán, que ocupan posiciones clave dentro de la cadena global de semiconductores y tecnología.
En América Latina, el contexto también resulta favorable debido al repunte de las materias primas, impulsado en parte por la expansión global de centros de datos necesarios para soportar el crecimiento de la inteligencia artificial.
Por otro lado, India continúa consolidándose como uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento del consumo, respaldado por sus acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa, así como por la expansión de su clase media.
A pesar de esta visión constructiva a largo plazo, el conflicto ha introducido dos variables clave que los inversores siguen con especial atención.
La primera es la situación del gas natural licuado (GNL) en Qatar. El complejo industrial de Ras Laffan, considerado el mayor centro mundial de producción de GNL con alrededor de 77 millones de toneladas anuales, ha visto interrumpida temporalmente su actividad por las hostilidades.
El impacto inmediato fue una fuerte reacción en los mercados energéticos, con los futuros del gas natural europeo TTF llegando a subir cerca de un 54%. Por el momento no se han detectado daños estructurales en las instalaciones, lo que reduce el riesgo de interrupciones prolongadas. Sin embargo, en caso de daños significativos, reiniciar la producción podría requerir entre dos y tres meses.
El segundo foco crítico es el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Por este paso marítimo transitan aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo diarios, lo que representa cerca del 20% del suministro mundial.
La mayor parte de este petróleo se dirige a Asia, donde países como China, Japón, India y Corea del Sur dependen en gran medida de este flujo para sostener su actividad económica.
En el caso de China, el impacto potencial parece más limitado, ya que el país había aumentado significativamente sus importaciones de crudo en los últimos meses, posiblemente anticipando un escenario de interrupciones.
Además, la decisión de Estados Unidos de ofrecer escoltas navales a petroleros que atraviesen la zona, junto con el respaldo de seguros a través de organismos financieros estadounidenses, reduce parcialmente el riesgo para los países asiáticos más dependientes de estas rutas energéticas.
La experiencia demuestra que los conflictos geopolíticos suelen provocar picos de volatilidad más que cambios estructurales en los mercados. Lo verdaderamente determinante seguirá siendo el crecimiento económico, la evolución de la inflación y la respuesta de los bancos centrales.
Mientras tanto, episodios como el actual pueden generar distorsiones temporales en precios de activos, sectores o regiones. Para los inversores disciplinados, esos momentos suelen ser más una fuente de oportunidades que un motivo para abandonar el mercado.