Jim Cramer, presentador de Mad Money en CNBC, sostiene que el comportamiento del mercado del petróleo podría estar enviando un mensaje claro: la guerra con Irán no se convertiría en una interrupción prolongada del suministro mundial de crudo. En su lectura, este “voto” del petróleo sería una señal positiva para la renta variable, porque reduce el riesgo de un shock de inflación ligado a la energía.
Cramer se apoyó en una observación concreta: en una jornada en la que los futuros del crudo tuvieron su sesión más tranquila de la semana, varias grandes energéticas cerraron con caídas.
En paralelo, el Brent cerró prácticamente plano tras fuertes subidas en las sesiones anteriores, y el WTI apenas avanzó tras repuntes también muy relevantes al inicio de semana. Para Cramer, si el mercado estuviera descontando que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado durante un periodo largo, sería difícil justificar caídas simultáneas en grandes petroleras y en servicios petroleros.
Cramer planteó un paralelismo con el inicio de la operación Desert Storm en 1991. En aquel momento también había miedo a un conflicto largo y a un petróleo más alto, pero el crudo terminó cediendo cuando el mercado percibió que la operación militar podía resolverse con mayor rapidez.
Trasladado a hoy, su tesis es que un petróleo sin escalada sostenida reduce de forma notable el riesgo de que se active una inflación impulsada por energía que complique la economía y presione a los mercados.
En esa línea, Cramer destacó que los índices estadounidenses subieron al asentarse esa percepción: avances en el Dow, el S&P 500 y el Nasdaq. También subrayó el mejor tono de algunas tecnológicas grandes y de valores más especulativos, interpretándolo como señales de que el mercado empieza a operar con la idea de que el conflicto podría terminar antes de lo temido.
Además, mencionó que el rebote de algunas compañías de software —con CrowdStrike como ejemplo— podría estar indicando que parte del mercado está reevaluando los escenarios más extremos sobre la disrupción de la IA en el software tradicional, al ver que ciertas compañías siguen entregando resultados sólidos.
El argumento de Cramer tiene lógica como lectura de señal de mercado: si el petróleo no confirma un escenario de disrupción prolongada, el “peor caso” pierde probabilidad y la bolsa respira. Pero cuidado: el petróleo puede estar tranquilo hoy y estresarse mañana si cambia el flujo de noticias sobre Ormuz. Yo lo usaría como termómetro, no como certeza. Mientras el crudo no rompa al alza de forma sostenida, tiene sentido mirar calidad y tecnología; si el crudo vuelve a tensarse, el mercado puede girarse rápido.