Tras una semana en general negativa para las bolsas europeas y estadounidenses, marcada por la corrección del sector tecnológico, los inversores afrontan una nueva semana con la que concluye el primer semestre de 2026 y con varios frentes relevantes abiertos.
En los últimos días, la ya frágil tregua en Oriente Medio ha vuelto a verse amenazada por el intercambio de ataques aéreos entre Estados Unidos e Irán. No obstante, ambas partes han decidido esta madrugada poner fin a las hostilidades y retomar las negociaciones el próximo jueves.
El mercado recibe esta noticia con cierto alivio, aunque el alto el fuego sigue siendo precario. Los militantes proiraníes de Hezbolá rechazaron durante el fin de semana el acuerdo de paz alcanzado entre Líbano e Israel con mediación del Gobierno estadounidense, lo que podría abrir la puerta a nuevos enfrentamientos en la región.
Por tanto, será necesario seguir muy de cerca la evolución de las negociaciones, así como el ritmo de recuperación del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, que volvió a ralentizarse durante el fin de semana. Cualquier interrupción relevante en esta vía seguiría teniendo impacto directo sobre el petróleo, los costes energéticos y las expectativas de inflación.
Otro de los grandes focos de la semana será el comportamiento del sector tecnológico, principal protagonista de las últimas sesiones. Muchos de sus principales valores, tanto las grandes compañías que lideran las inversiones en inteligencia artificial como sus proveedores de hardware e infraestructuras, han mostrado un comportamiento muy errático.
Las continuas rotaciones entre valores reflejan que los inversores siguen sin tener claro quiénes serán los principales ganadores del proceso de desarrollo de la IA. El mercado empieza a exigir más visibilidad sobre la rentabilidad futura de las fuertes inversiones realizadas en capacidad de computación, centros de datos, semiconductores e infraestructura cloud.
En el plano macroeconómico, la agenda será especialmente intensa. En la eurozona y en sus principales economías, comenzando hoy por España, se publicarán las lecturas preliminares de junio de la inflación.
Se espera que la inflación general se haya moderado ligeramente durante el mes, favorecida por el descenso de los precios de la energía. No obstante, el dato verdaderamente importante será la evolución de la inflación subyacente, ya que permitirá valorar si las tensiones de precios comienzan realmente a remitir de forma más estructural.
La consultora S&P Global publicará también las lecturas finales de junio de sus índices adelantados de actividad. El miércoles se conocerán los PMIs manufactureros y el viernes los PMIs de servicios.
De confirmarse las estimaciones preliminares, estos indicadores apuntarían a una estabilización del crecimiento económico tanto en la eurozona como en Reino Unido, lo que permitiría evitar la entrada en recesión. En Estados Unidos, por su parte, seguirían mostrando una expansión moderada de la actividad.
El jueves será una jornada especialmente relevante, ya que el viernes 3 de julio los mercados estadounidenses permanecerán cerrados al trasladarse a ese día la festividad del Día de la Independencia. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicará el informe de empleo no agrícola de junio.
Se espera que la economía estadounidense haya seguido generando empleo neto, aunque a un ritmo más moderado que en mayo, y que la tasa de desempleo se haya mantenido estable en el 4,3%.
De confirmarse este escenario, la Reserva Federal podría concentrar todavía más su atención en la evolución de la inflación, que continuará siendo el principal factor determinante de sus próximas decisiones de política monetaria.
El mercado sigue descontando una subida de tipos de 25 puntos básicos antes de finales de año, aunque este escenario todavía no parece completamente claro, especialmente si los próximos datos de inflación y crecimiento muestran señales de moderación.
A la espera de estas referencias, los principales índices bursátiles europeos abrirán hoy ligeramente al alza, apoyados por el hecho de que Estados Unidos e Irán hayan acordado cesar los ataques mutuos y retomar las negociaciones.
Estas hostilidades habían puesto en duda la tregua y habían vuelto prácticamente a bloquear el tráfico por el estrecho de Ormuz, por lo que cualquier señal de normalización será bien recibida por los mercados.
Posteriormente, serán las noticias que se vayan conociendo sobre Oriente Medio, y que también condicionarán la apertura de Wall Street, las que determinarán la evolución de las bolsas europeas durante el resto de la sesión.
Esta madrugada, las bolsas asiáticas han cerrado de forma mixta. El dólar se mantiene estable frente a la cesta de principales divisas, mientras que los precios de los bonos ceden ligeramente, provocando un repunte de sus rentabilidades.
El precio del petróleo avanza ligeramente, reflejando todavía cierta prima geopolítica. Por su parte, el oro y la plata continúan corrigiendo, mientras que las principales criptomonedas cotizan con ligeros descensos.
En conjunto, la semana combina un cierre de semestre, una agenda macro exigente y un riesgo geopolítico todavía elevado. La clave estará en comprobar si la tregua entre Estados Unidos e Irán se consolida, si el tráfico por Ormuz se normaliza y si los datos macro permiten mantener el equilibrio entre crecimiento moderado, inflación en descenso y bancos centrales aún prudentes.