Link Securities
La sesión europea de ayer parecía destinada a ser de transición, a la espera de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal estadounidense, pero terminó dejando más movimiento del previsto. Los principales índices europeos cerraron en su mayoría al alza, apoyados por el buen comportamiento del sector tecnológico, especialmente los valores vinculados a semiconductores, y por la fortaleza de los bancos.
Ese sesgo sectorial favoreció especialmente a índices con una elevada presencia de estos valores, como el Ibex 35, el FTSE Mib o el Eurostoxx 50. En sentido contrario, el sector del automóvil quedó penalizado después de que BMW revisara a la baja sus expectativas de resultados. También destacaron negativamente las telecomunicaciones y algunos valores ligados al lujo.
En Estados Unidos, la jornada fue claramente de más a menos. Los principales índices de Wall Street terminaron con caídas relevantes después de que el mercado digiriera el resultado de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto.
La Fed mantuvo los tipos de interés en el rango del 3,50%-3,75%, tal y como esperaba el consenso. Sin embargo, el mensaje interno fue más restrictivo de lo previsto: la mayoría de miembros se mostró más inclinada a contemplar nuevas subidas este año que a abrir la puerta a recortes.
Además, la institución revisó ligeramente a la baja sus previsiones de crecimiento y al alza las de inflación, reforzando la idea de que la política monetaria seguirá condicionada por la evolución de los precios.
El estreno de Kevin Warsh al frente de la Fed fue interpretado como un cambio relevante de estilo. Su discurso insistió en el compromiso de devolver la inflación al objetivo del 2%, mientras que su decisión de no presentar una previsión propia de tipos añadió un elemento de incertidumbre adicional.
La simplificación del comunicado oficial también apunta a una Fed menos dispuesta a ofrecer una orientación explícita sobre la trayectoria futura de la política monetaria. En la práctica, esto obliga al mercado a depender más de los datos y menos de señales anticipadas por parte del banco central.
La reacción fue inmediata: los precios de los bonos cayeron, las rentabilidades repuntaron con fuerza, especialmente en los tramos cortos de la curva, el dólar se fortaleció y la renta variable estadounidense se giró claramente a la baja.
La jornada de hoy arranca con otro foco relevante: la firma formal del memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, un documento que, en principio, debería servir para avanzar hacia el final del conflicto en Oriente Medio.
El acuerdo deja numerosos asuntos abiertos, pero el mercado ha reaccionado inicialmente con alivio, sobre todo por su impacto en el crudo. La reducción de la tensión en la zona y la posible normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz rebajan la prima de riesgo geopolítica incorporada al petróleo.
La reacción de los futuros estadounidenses ha sido positiva, mientras que las bolsas asiáticas han mostrado un comportamiento mixto. Japón, Corea del Sur y Taiwán han liderado las subidas, de nuevo impulsadas por semiconductores y fabricantes de memorias. En cambio, las bolsas chinas han cerrado a la baja por segunda sesión consecutiva.
La referencia macroeconómica del día será la reunión del Banco de Inglaterra. El mercado espera que mantenga los tipos en el 3,75%, en un contexto todavía condicionado por los efectos retardados del encarecimiento energético sobre la economía británica.
Aunque los precios del petróleo y del gas están bajando, el banco central podría optar por un mensaje prudente, recordando que los efectos inflacionistas acumulados tardan tiempo en desaparecer del conjunto de la economía.
Para la apertura europea de hoy, el escenario más probable es un inicio a la baja, siguiendo la estela negativa dejada ayer por Wall Street. Sin embargo, si los futuros estadounidenses mantienen el tono positivo y la apertura en Nueva York confirma ese sesgo, no sería descartable que los índices europeos intenten girarse al alza antes del cierre.
En otros mercados, el dólar cede parte de lo ganado ayer frente a las principales divisas, los bonos apenas muestran cambios relevantes, el crudo continúa bajando, el oro y la plata avanzan y las criptomonedas retroceden.
El mercado entra así en una sesión compleja: por un lado, una Fed más dura de lo esperado; por otro, un alivio geopolítico que reduce presión sobre la energía. La clave estará en comprobar cuál de los dos factores pesa más en el ánimo de los inversores durante las próximas horas.