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La jornada anterior dejó un comportamiento mixto en los mercados, con avances moderados tanto en Europa como en Wall Street, aunque lejos de los máximos intradía. Según Juan J. Fdez-Figares, el principal catalizador fue el giro a la baja del precio del petróleo, que llegó a situarse momentáneamente por debajo de los 100 dólares por barril, lo que alivió temporalmente la presión sobre los inversores.
Este movimiento estuvo apoyado por las expectativas —todavía poco sólidas— de que Estados Unidos pudiera articular una coalición internacional para reabrir el estrecho de Ormuz, así como por la decisión de permitir el tránsito de petróleo iraní para evitar una contracción adicional de la oferta.
En Europa, el comportamiento sectorial reflejó claramente la evolución de los bonos y del crudo:
El rebote en los bonos —tras varias sesiones de caídas— permitió una ligera caída de los rendimientos, favoreciendo a los sectores más sensibles a tipos.
El mercado sigue completamente condicionado por el binomio petróleo–bonos: cualquier movimiento en energía se traslada de forma casi inmediata al resto de activos.
En Estados Unidos, los índices mostraron mayor fortaleza, con el liderazgo de:
Por el contrario, sectores más defensivos como consumo básico, energía y materiales quedaron algo rezagados, aunque también cerraron en positivo.
El análisis advierte claramente que el optimismo del mercado puede ser precipitado. La realidad es que varios países clave —como Alemania, Japón o Australia— no parecen dispuestos a implicarse en una intervención directa para reabrir el estrecho.
Además, tanto Estados Unidos como Israel han dejado entrever que el conflicto podría prolongarse varias semanas, lo que mantiene elevado el riesgo sobre el suministro energético.
El verdadero catalizador será el precio del petróleo: si se dispara y se mantiene alto, podría forzar una aceleración política para poner fin al conflicto.
De cara a hoy, el mercado vuelve a girar hacia la cautela:
En paralelo, el dólar refuerza su papel como activo refugio, mientras que el oro y la plata se mantienen estables y las criptomonedas muestran debilidad.
Aquí el punto clave es no dejarse engañar por rebotes tácticos. El mercado está intentando anticipar un desenlace rápido del conflicto, pero la realidad geopolítica apunta a lo contrario. Nosotros vemos probable que los rebotes sean utilizados para reducir riesgo, especialmente si el petróleo vuelve a tensarse. La estrategia pasa por ser selectivo: energía, defensa y algunos financieros pueden seguir comportándose mejor, mientras que sectores cíclicos y sensibles a costes energéticos siguen en zona de riesgo en el corto plazo.