Wall Street empieza 2026 con buen tono, pero con una advertencia difícil de ignorar. Según Bank of America, la bolsa estadounidense está en niveles de valoración muy altos y el margen de error se reduce. Dicho de forma simple: el mercado transmite optimismo, pero el precio que se está pagando por ese optimismo ya es elevado.
La estratega de Bank of America Savita Subramanian apunta que el S&P 500 presenta valoraciones altas en 18 de los 20 indicadores que monitoriza. Entre ellos aparecen métricas muy seguidas por el mercado, como el PER histórico, el PER estimado, el EV/EBITDA, el precio sobre valor en libros, el precio sobre flujo de caja operativo o el valor de la empresa sobre ventas.
Además, Subramanian subraya que, si se mira el índice desde una perspectiva macro (capitalización bursátil frente a PIB), o con ratios como precio/valor contable o precio/flujo de caja, el mercado se mueve en niveles que prácticamente no tienen precedentes. Su conclusión es directa: no hay forma de edulcorarlo, el S&P 500 está caro, y eso eleva los riesgos para 2026.
Idea principal: cuando la valoración está estirada, el mercado puede seguir subiendo, pero suele hacerlo con más sobresaltos y menos tolerancia a cualquier decepción (macro, beneficios o tipos).
En este contexto, Bank of America maneja un escenario conservador: Subramanian sitúa el S&P 500 en 7.100 puntos al cierre de 2026, el objetivo más bajo entre los recogidos en una encuesta de estrategas. Ese nivel implicaría una subida reducida, de aproximadamente un 4% desde los niveles de cierre previos.
Entre los riesgos que destaca, aparece un posible enfriamiento del mercado laboral. La implementación de inteligencia artificial puede llevar a ajustes de empleo en determinadas áreas, y esa transición podría convertirse en un factor de presión para el consumo y la confianza si el proceso se acelera.
Aun con el mensaje de cautela, Bank of America no dice “no hay nada que hacer”. Al contrario: señala que hay sectores que siguen siendo interesantes, especialmente salud y real estate. Según la firma, ambos cotizan baratos en términos relativos frente a sus múltiplos históricos y, además, presentan señales positivas como mejoras en revisiones frente al conjunto del mercado y un tramo reciente de mejor comportamiento.
Estos sectores, además, venían de quedarse rezagados en 2025: la salud subió de forma moderada y el inmobiliario terminó prácticamente plano o ligeramente en negativo. Precisamente ese retraso previo es lo que, en opinión de BofA, puede abrir oportunidades selectivas en un mercado que, en general, ya no está barato.
Resumen final: 2026 arranca con buenas sensaciones, pero con valoraciones exigentes. Bank of America pide cautela con el índice en general, y propone enfocarse en áreas donde todavía haya descuento y tendencia favorable, como salud e inmobiliario.