El mercado alcista iniciado a finales de 2022 sigue mostrando una notable fortaleza, pero algunos estrategas de Wall Street empiezan a ver señales de agotamiento. Según MarketWatch, Michael Hartnett, estratega de BofA Global Research, considera que los inversores deberían prepararse para el momento en que termine la música.
Hartnett señala que el sentimiento inversor, el posicionamiento y las expectativas de crecimiento de beneficios han alcanzado niveles extremos frente a la historia. Además, el avance de las bolsas depende cada vez más de un grupo reducido de valores tecnológicos y vinculados a la inteligencia artificial.
El riesgo, según el análisis de BofA, es que el mercado esté entrando en una fase de burbuja, con una concentración excesiva en los mismos ganadores y una creciente vulnerabilidad ante cualquier cambio en las condiciones financieras.
Para Hartnett, el final del ciclo alcista podría llegar cuando la Reserva Federal se vea obligada a endurecer las condiciones financieras por una inflación más persistente y unos rendimientos de los bonos al alza.
Los tipos largos en Estados Unidos ya reflejan cierta tensión. La rentabilidad del bono del Tesoro a 30 años ha vuelto a acercarse a niveles próximos al 5%, una referencia incómoda para las valoraciones bursátiles, especialmente en compañías de crecimiento.
BofA recuerda que, tras grandes excesos bursátiles como los años veinte, la burbuja japonesa de los ochenta, el estallido puntocom o el boom chino de 2007, los sectores líderes de la fase especulativa terminaron sufriendo fuertes correcciones.
En cambio, los sectores que habían quedado rezagados o despreciados por el mercado tendieron a comportarse mejor después del ajuste. En el caso del estallido puntocom, mientras el Nasdaq perdió alrededor del 60% en el año posterior al máximo, utilities y consumo básico registraron avances significativos.
La hoja de ruta de Hartnett para un escenario postburbuja pasa por estar largos de bonos y aumentar exposición a sectores defensivos o áreas que hayan quedado muy castigadas en la última fase del rally.
En palabras del propio estratega, los inversores deberían estar “largos de humildad y cortos de arrogancia”. Es decir, asumir que el mercado puede seguir subiendo durante un tiempo, pero también que los excesos actuales elevan el coste de llegar tarde a los activos más calientes.