La apertura de las bolsas europeas llega sin grandes movimientos, mientras que los futuros estadounidenses apuntan a avances relevantes, con subidas en torno al 0,7% en el S&P 500 y cercanas al 1% en el Nasdaq 100. El mercado recoge con cierto alivio el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán para detener, al menos por ahora, los ataques y reanudar las negociaciones técnicas esta semana en Doha.
El fin de semana estuvo marcado por una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán. Teherán atacó buques que transitaban por el estrecho de Ormuz y bases en Kuwait y Bahréin, mientras que Washington respondió con ataques contra instalaciones militares iraníes.
El acuerdo alcanzado anoche para pausar las hostilidades ha permitido cierta estabilización en los mercados energéticos, con el Brent moviéndose esta mañana en torno a los 72 dólares por barril.
Sin embargo, el riesgo no ha desaparecido. El transporte marítimo comercial a través del estrecho de Ormuz se ha ralentizado por la inseguridad generada tras los recientes ataques a buques mercantes. La evolución del tráfico en esta zona seguirá siendo una de las principales referencias para petróleo, inflación energética y sentimiento de mercado.
En Asia, la atención se ha centrado en Corea del Sur, donde los dos principales valores del Kospi, Samsung y SK Hynix, registran caídas de entre el 4% y el 5%.
El motivo es el anuncio de grandes inversiones en chips de memoria, centros de datos y robótica, por un importe de hasta 2.000 billones de wones, equivalentes a unos 1,3 billones de dólares, durante la próxima década.
El mercado teme que este fuerte aumento del gasto de capital presione los márgenes futuros antes de que la demanda asociada a inteligencia artificial, memoria avanzada y centros de datos esté plenamente consolidada.
En materia de bancos centrales, el miércoles será una jornada relevante por la participación de Kevin Warsh en el panel de Sintra junto a Christine Lagarde, presidenta del BCE; Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra; y Tiff Macklem, gobernador del Banco de Canadá.
Será la primera aparición pública de Warsh fuera de Estados Unidos desde que tomó posesión a mediados de mayo. El mercado analizará su tono, especialmente en lo relativo a inflación, crecimiento, estabilidad financiera y estrategia futura de la Reserva Federal.
La semana será más corta en Estados Unidos, ya que los mercados permanecerán cerrados el viernes por la festividad del 4 de julio, que este año cae en sábado. Pese a ello, la agenda macro será intensa.
En Estados Unidos, además de la confianza del consumidor del Conference Board el martes y el ISM manufacturero el miércoles, la atención se centrará en los datos del mercado laboral.
El dato oficial de empleo de junio será la principal referencia de la semana. Se espera una moderación en la creación de puestos de trabajo, hasta unos 113.000 empleos, frente a los 172.000 anteriores. La tasa de desempleo se mantendría estable en el 4,3%.
Estos datos serán clave para evaluar la salud del mercado laboral, su impacto sobre el consumo y las implicaciones para la política monetaria de la Reserva Federal.
En la eurozona, se publicarán los datos preliminares de inflación de junio, tanto del conjunto del área como de sus principales economías, incluyendo Alemania, Francia y España.
El consenso espera una ligera moderación de la inflación general, hasta el 3,0%, frente al 3,2% anterior. La inflación subyacente también debería suavizarse, hasta el 2,5%, desde el 2,6% previo.
Además, se conocerá la tasa de desempleo de mayo y las lecturas finales de los PMIs de fabricación y servicios, que permitirán confirmar las tendencias adelantadas la pasada semana. También se publicarán los primeros datos de actividad en España e Italia.
En China, el mercado contará con los PMIs oficiales y los indicadores de RatingDog. La expectativa es que sigan mostrando una economía estancada, con dificultades para recuperar tracción de forma sostenida.
Estos datos serán relevantes para valorar la demanda global, el ciclo industrial y la evolución de materias primas, especialmente en un contexto de incertidumbre geopolítica y menor visibilidad sobre el comercio internacional.
En el plano empresarial, la semana será más tranquila. La principal publicación de resultados en Estados Unidos será la de Nike, que servirá como referencia para analizar la evolución del consumo, los márgenes y la demanda global de productos discrecionales.
El foco de los inversores sigue situado en la delicada balanza entre el control de la inflación y el mantenimiento del crecimiento económico y de los beneficios empresariales.
La moderación de los precios energéticos supone un alivio para los mercados, pero las presiones inflacionistas subyacentes todavía persisten. Esto obliga a los bancos centrales a mantener un tono restrictivo, especialmente en Estados Unidos.
Este entorno dificulta una mayor expansión de los múltiplos de valoración, por lo que las próximas revalorizaciones dependerán cada vez más de la capacidad de las empresas para seguir generando crecimiento de beneficios.
La temporada de resultados del segundo trimestre, que comenzará a mediados de julio, será clave para comprobar si la fortaleza del sector tecnológico puede extenderse a otros sectores y geografías.
Por ahora, la cautela sigue siendo recomendable ante unas valoraciones exigentes, especialmente en Estados Unidos, y un escenario geopolítico que mantiene elevada la probabilidad de episodios de volatilidad.