Las previsiones de consenso recopiladas por TIKR dibujan para Tubacex un ejercicio 2026 todavía complicado, seguido de una recuperación muy significativa a partir de 2027. El escenario central contempla debilidad en ingresos, beneficio y márgenes durante el próximo año, pero también una mejora rápida cuando se normalicen los problemas operativos, logísticos y geopolíticos que afectan actualmente al grupo.
La lectura general es la de una compañía que todavía debe atravesar un periodo de transición. El mercado no espera una recuperación lineal, sino un punto de inflexión a partir de 2027, cuando comenzarían a acelerarse las ventas, el EBITDA, el resultado operativo y el beneficio neto.
El consenso estima que los ingresos de Tubacex se situarán en aproximadamente 719 millones de euros en 2025, un 6,3% menos que el año anterior.
La facturación volvería a retroceder en 2026, con una caída adicional del 3,1%, hasta unos 697 millones de euros. Esta evolución estaría en línea con el impacto esperado de las disrupciones en la cadena de suministro, la incertidumbre en Oriente Medio y el retraso de algunos proyectos.
El cambio de tendencia llegaría en 2027. El consenso anticipa un fuerte crecimiento del 24%, hasta 864 millones de euros, seguido de un avance adicional del 5,1% en 2028, cuando los ingresos alcanzarían cerca de 909 millones.
El EBITDA previsto para 2025 se sitúa en unos 105,8 millones de euros, con un descenso interanual del 1,1%. Para 2026, la cifra permanecería prácticamente estable, en torno a 105,3 millones, con una caída marginal del 0,5%.
La estabilidad del EBITDA, pese al retroceso de las ventas, permitiría que el margen mejorase desde el 14,7% en 2025 hasta el 15,1% en 2026.
La mejora sería mucho más visible en los dos ejercicios siguientes. El EBITDA aumentaría un 26,2% en 2027, hasta 132,9 millones de euros, y otro 22,7% en 2028, hasta 163 millones.
El margen EBITDA avanzaría hasta el 15,4% en 2027 y alcanzaría el 17,9% en 2028. Este último nivel supondría una mejora de más de tres puntos porcentuales respecto a 2025 y reflejaría una combinación más favorable de contratos, mayor eficiencia y normalización de costes.
El resultado operativo antes de intereses e impuestos presentaría una evolución más volátil. El consenso estima un EBIT de 58,3 millones de euros en 2025, un 8,2% menos.
En 2026, la cifra descendería un 29,8%, hasta aproximadamente 40,9 millones de euros. El margen EBIT caería desde el 8,1% hasta el 5,9%, reflejando una mayor presión de amortizaciones y costes operativos.
A partir de 2027 se produciría una recuperación muy intensa. El EBIT crecería un 79,4%, hasta 73,5 millones de euros, y otro 40,4% en 2028, hasta 103,1 millones.
El margen EBIT se recuperaría hasta el 8,5% en 2027 y el 11,3% en 2028, superando claramente los niveles de 2025.
El beneficio neto normalizado se reduciría hasta 15,9 millones de euros en 2025, con una caída del 30,4%. Para 2026, el consenso espera un nuevo descenso del 36,8%, hasta apenas 10,1 millones de euros.
El margen neto normalizado se situaría en el 1,4%, frente al 2,2% de 2025. El beneficio por acción normalizado bajaría desde 0,13 euros hasta 0,08 euros.
El escenario cambia de forma radical en 2027. El beneficio neto normalizado aumentaría un 157%, hasta 25,9 millones de euros, y en 2028 crecería otro 76%, hasta 45,5 millones.
El margen neto avanzaría hasta el 3% en 2027 y el 5% en 2028, mientras que el BPA normalizado alcanzaría 0,22 euros y 0,36 euros, respectivamente.
Uno de los aspectos más relevantes de las previsiones es la evolución del flujo de caja libre. El consenso espera un consumo de caja de aproximadamente 79,7 millones de euros en 2025, equivalente a un margen negativo del 11,1%.
La situación mejoraría en 2026, con una generación positiva de 43 millones de euros y un margen del 6,2%. En 2027, el flujo de caja libre se mantendría cerca de ese nivel, aunque el margen bajaría al 5% por el fuerte aumento de las ventas.
En 2028, la caja libre aumentaría hasta 56,4 millones de euros, con un crecimiento del 31% y un margen del 6,2%.
Esta normalización será esencial para reducir deuda, estabilizar el capital circulante y mejorar la capacidad de remuneración al accionista.
El consenso no contempla dividendo para 2025, pero sí una reanudación de la remuneración al accionista en los ejercicios posteriores.
El dividendo por acción se situaría en 0,03 euros en 2026, subiría hasta 0,09 euros en 2027 y alcanzaría 0,10 euros en 2028.
El fuerte incremento previsto en 2027 estaría respaldado por la mejora del beneficio y la vuelta a una generación de caja positiva.
Las previsiones del consenso dejan claro que el atractivo de Tubacex no reside en las cifras de 2026, sino en la recuperación posterior. El próximo ejercicio seguiría condicionado por menores ingresos, presión sobre el EBIT y un beneficio neto muy reducido.
Sin embargo, a partir de 2027 se produciría una mejora simultánea de ventas, EBITDA, márgenes, beneficio y caja. El cumplimiento de este escenario dependerá de la normalización de las operaciones en Abu Dabi, la reducción de las tensiones geopolíticas, la ejecución de la cartera de pedidos y la capacidad de convertir contratos en flujo de caja.
El riesgo principal es que esta recuperación se retrase o que los márgenes de los nuevos proyectos sean inferiores a lo previsto. En sentido contrario, una mejora rápida de la situación en Oriente Medio y una normalización de la cadena de suministro podrían adelantar parte de la recuperación esperada.
En conjunto, el consenso refleja una Tubacex todavía débil en 2026, pero con un potencial operativo elevado para 2027 y 2028. La clave para el mercado será determinar si el deterioro actual es transitorio o si obliga a revisar de nuevo el calendario de recuperación.
