Las previsiones de consenso para Telefónica dibujan un escenario de transición lenta, con ingresos todavía débiles en 2026, pero una mejora progresiva de la rentabilidad operativa y del beneficio a partir de 2027.
Según las estimaciones recopiladas por TIKR, los ingresos pasarían de 35.120 millones de euros en 2025 a 33.465 millones en 2026, lo que supondría una caída del 4,7%. Posteriormente, el mercado espera una recuperación moderada, con crecimientos del 1,8% en 2027 y del 1,6% en 2028.
Aunque el EBITDA se mantendría prácticamente estable en 2026, el margen EBITDA mejoraría desde el 33,9% de 2025 hasta el 35,5%, para alcanzar el 35,9% en 2028.
La evolución prevista del EBIT también resulta positiva. El consenso espera que aumente desde 4.554 millones en 2025 hasta 5.214 millones en 2028, elevando el margen operativo desde el 13% hasta el 15,1%.
El beneficio neto normalizado descendería un 4,6% en 2026, hasta 1.774 millones de euros. Sin embargo, las estimaciones apuntan a un fuerte repunte del 36,6% en 2027 y a un crecimiento adicional del 8,5% en 2028.
El beneficio por acción normalizado avanzaría desde 0,35 euros en 2026 hasta 0,45 euros en 2028. Este aumento estaría respaldado por la mejora de la rentabilidad operativa y por una normalización de los resultados financieros.
La parte más exigente de las previsiones está en la generación de caja. El flujo de caja libre caería desde 4.667 millones en 2025 hasta 2.996 millones en 2026 y 2.310 millones en 2027, antes de recuperarse ligeramente en 2028.
El margen de flujo de caja libre se reduciría desde el 13,3% hasta el 6,8% en 2027. Esta evolución explica en parte la prudencia del consenso sobre la política de remuneración al accionista.
El dividendo por acción bajaría desde 0,30 euros en 2025 hasta 0,15 euros en 2026. Posteriormente, podría recuperarse hasta 0,17 euros en 2027 y 0,22 euros en 2028.
En conjunto, el mercado espera que Telefónica mejore su rentabilidad y su beneficio, pero sin un crecimiento significativo de los ingresos. La evolución del flujo de caja, la deuda y el dividendo seguirá siendo determinante para justificar una revisión al alza de su valoración.
