SpaceX vuelve a situarse en el centro del mercado financiero. Según Europa Press, la compañía aeroespacial de Elon Musk prepara una emisión de bonos de hasta 20.000 millones de dólares, unos 17.500 millones de euros, con la que busca refinanciar un préstamo puente que vence en poco más de un año.
La operación se produce apenas una semana después de su estreno bursátil, considerado la mayor oferta pública inicial de la historia. La salida a Bolsa permitió a la compañía captar unos 85.700 millones de dólares, después de que las entidades colocadoras ejercieran por completo la opción de sobreasignación.
Los bancos que trabajan con SpaceX iniciarán la próxima semana una ronda de contactos con inversores para preparar la emisión. La operación todavía puede sufrir cambios en fechas o condiciones, pero el tamaño previsto confirma la magnitud de las necesidades financieras de la empresa.
El dinero se destinaría principalmente a refinanciar un préstamo puente de 20.000 millones de dólares, con vencimiento en septiembre de 2027. Ese préstamo era la mayor parte de la deuda a largo plazo de SpaceX, que ascendía a 29.100 millones de dólares el pasado mes de marzo.
La clave de la operación es transformar deuda de corto plazo en financiación más estable. Para una compañía con planes de inversión tan intensivos, alargar vencimientos y asegurar liquidez resulta tan importante como el crecimiento de ingresos.
SpaceX parte con una ventaja relevante: sus bonos contarían con calificación de grado de inversión. Moody’s ha situado la deuda en Baa1, Fitch en BBB+ y S&P Global en BBB. Estas notas permiten a la compañía acceder a financiación más barata que si estuviera en grado especulativo.
La emisión será gestionada por Bank of America, Citigroup, JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Morgan Stanley, las mismas entidades que ya habían participado en la financiación del préstamo puente.
El respaldo de grandes bancos y agencias no elimina el riesgo, pero sí facilita la operación. Para el mercado, la pregunta no será solo si SpaceX puede colocar la deuda, sino a qué coste y con qué demanda real por parte de los inversores institucionales.
La compañía sigue creciendo, pero todavía presenta una cuenta de resultados muy exigente. En el primer trimestre de 2026, SpaceX registró pérdidas de 4.276 millones de dólares, frente a los 528 millones del mismo periodo del año anterior. Los ingresos alcanzaron 4.694 millones de dólares, un incremento del 15,4% interanual.
En el conjunto de 2025, la empresa perdió 4.937 millones de dólares, frente al beneficio de 791 millones obtenido en 2024. Por el lado positivo, los ingresos crecieron un 33,2%, hasta 18.674 millones de dólares.
El mercado está valorando a SpaceX por su potencial futuro, no por sus beneficios actuales. La emisión de deuda refuerza esa lectura: la compañía necesita seguir financiando un crecimiento muy intensivo en capital.
Para los accionistas, la lectura tiene dos caras. Por un lado, refinanciar el préstamo puente reduce presión de vencimientos y puede dar más estabilidad financiera. Por otro, una emisión tan grande recuerda que SpaceX sigue siendo una compañía con necesidades enormes de capital, pérdidas significativas y fuerte dependencia de la confianza del mercado.
Si la demanda de bonos es sólida y el coste de financiación resulta razonable, la operación podría ser interpretada como una señal de fortaleza. Confirmaría que los inversores institucionales siguen dispuestos a financiar la expansión de SpaceX pese a sus pérdidas actuales.
En cambio, si la emisión exige una rentabilidad elevada o muestra una demanda más débil de lo previsto, el mercado podría empezar a cuestionar la valoración alcanzada tras la salida a Bolsa.